Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1903 — Niels Finsen
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Descubrirá el momento en que la frase "curar enfermedades con luz" dejó de ser una superstición para convertirse en ciencia. Y la historia de un médico que, incluso mientras su propio cuerpo se desmoronaba, dedicó su vida a investigar la luz.
¿Puede la luz ser una medicina?
Para nosotros, que vivimos en el siglo XXI, la fototerapia (phototherapy) es algo familiar. Recibimos tratamiento con luz ultravioleta en dermatología, usamos cajas de luz para la depresión estacional y exponemos a los recién nacidos con ictericia a la luz azul. Sin embargo, a finales del siglo XIX, ¿qué reacción se habría obtenido al afirmar que "se curan enfermedades con luz"? Lo más probable era ser tratado de charlatán.
Niels Finsen fue quien demostró científicamente el efecto terapéutico de la luz, curó a pacientes reales y abrió un nuevo campo en la medicina. Fue el primer científico en aplicar la energía física de la luz a la medicina y, paradójicamente, él mismo padeció una enfermedad que no podía curarse con luz.
El paisaje de la época — La era de la luz, literalmente
El 17 de diciembre de 1903, los hermanos Wright volaron por el cielo durante 12 segundos en Kitty Hawk, Carolina del Norte, EE. UU. Ese mismo año, Marie Curie recibió su segundo Premio Nobel (Física). Era una época de descubrimientos sucesivos de los rayos X, la radiación y el electrón. Europa se encontraba en el apogeo de la "Belle Époque" (época hermosa).
La palabra clave de esta era era el optimismo hacia la física. Una época en la que la electricidad iluminaba las ciudades, los rayos X permitían ver el interior del cuerpo y el radio emitía una energía misteriosa. Había una gran expectativa de que todos los problemas del mundo podrían resolverse mediante la energía física. La fototerapia de Finsen fue un producto del espíritu de esta época. Curar enfermedades con la energía física de la luz — era como si la época lo estuviera esperando.
Por otro lado, este mismo año, ocurre un evento histórico en Corea. El 13 de enero de 1903, el primer barco de inmigrantes coreanos hacia Hawái partió del puerto de Incheon. 102 coreanos cruzaron el Pacífico para trabajar como jornaleros en plantaciones de caña de azúcar. Mientras Europa disfrutaba de la era de la luz, el este de Asia se encontraba bajo la sombra del imperialismo.
Si lo comparamos con CS, el auge de la física en la Belle Époque fue una especie de Ciclo de Hype (Hype Cycle). Descubrimiento de nuevas leyes físicas (disparador) → Pico de expectativas excesivas (¡curar todas las enfermedades con luz!) → Desilusión (accidentes por intoxicación de radio, década de 1920) → Aplicación práctica (fototerapia moderna). Finsen fue un caso poco común en este ciclo que logró resultados reales en lugar de solo hype.
El médico de las Islas Feroe, fascinado por la luz
Niels Ryberg Finsen (1860~1904) nació en las Islas Feroe (entonces territorio danés), en lo que hoy es parte de la región de influencia de Islandia. A 62 grados de latitud norte, es un lugar donde el sol casi no sale en invierno. No es casualidad que alguien que creció en un lugar donde la luz es escasa terminara investigando sus efectos médicos.
Finsen, quien estudió medicina en la Universidad de Copenhague, se dedicó, tras graduarse, a investigar el impacto de la luz en los tejidos biológicos. El punto de partida fue una observación sencilla: la piel se quema tras una exposición prolongada al sol. Pero, ¿por qué? ¿Qué longitudes de onda de la luz afectan a los tejidos y de qué manera lo hacen?
Finsen tenía otra motivación personal. Él mismo sufría una enfermedad crónica que, según diagnósticos posteriores, se presume fue la enfermedad de Niemann-Pick, una afección rara caracterizada por la hepatosplenomegalia (agrandamiento del hígado y el bazo). Debido a una anomalía en el metabolismo de las grasas, sus órganos se inflamaban progresivamente y su resistencia física empeoraba constantemente. En sus últimos años, no podía desplazarse sin una silla de ruedas.
Un médico que investigaba la luz mientras su propio cuerpo se deterioraba. Alguien que buscaba formas de curar a otros, aun cuando no podía curarse a sí mismo.
Cambiar la longitud de onda cambia el resultado
El descubrimiento fundamental de Finsen fue este: los efectos biológicos varían por completo según la longitud de onda de la luz.
Descubrió que irradiar con luz roja (longitud de onda larga) a pacientes con viruela reducía las cicatrices cutáneas y aceleraba la curación (1893–1895). Por el contrario, la luz azul o ultravioleta (longitud de onda corta) empeoraba la inflamación. Esta fue una observación revolucionaria para la época, ya que demostró que el parámetro de la longitud de onda era decisivo en un momento en que la luz solo se distinguía entre "luz" y "oscuridad".
En términos de una analogía con el software, esto equivale a un ajuste de parámetros en la capa física (Physical Layer). Aunque los datos (energía lumínica) sean los mismos, cambiar la frecuencia de transmisión (longitud de onda) altera por completo la respuesta del receptor (la célula). Infrarrojo = promueve la curación; ultravioleta = eliminación de bacterias. Finsen fue la primera persona en mapear experimentalmente estas características de respuesta por frecuencia.
Su mayor logro consistió en aplicar este principio al lupus vulgar (tuberculosis cutánea). En aquella época, esta enfermedad causaba nódulos marrones y úlceras en el rostro, dejando cicatrices graves, y no existía un tratamiento eficaz. Finsen desarrolló un dispositivo que concentraba la luz ultravioleta mediante lentes para irradiar la zona afectada, logrando tratar a cientos de pacientes con este método. El principio era que la luz ultravioleta eliminaba directamente los bacilos de la tuberculosis bajo la piel.
Sin embargo, esta analogía también tiene un límite. En las comunicaciones, cambiar la frecuencia no altera el contenido de los datos; pero en biología, cambiar la longitud de onda hace que la respuesta celular cambie cualitativamente. No es una transmisión diferente de la misma información, sino una diferencia entre curación y destrucción.
A los 44 años, una vida más corta que la luz
En 1896, Finsen fundó el Instituto Finsen (Finsen Institute) en Copenhague. Con subvenciones gubernamentales y donaciones de filántropos, inició investigaciones clínicas a gran escala, acumulando cientos de registros de tratamientos.
Ganador del Premio Nobel en 1903. Finsen no pudo asistir a la ceremonia de premiación, ya que su enfermedad lo había debilitado tanto que no podía abandonar Copenhague. Al año siguiente, en septiembre de 1904, falleció a los 44 años. Esto ocurrió apenas diez meses después de recibir el Premio Nobel.
Finsen es uno de los galardonados con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina que ha tenido la vida más corta. Aunque no pudo curar su propia enfermedad con luz, para cientos de pacientes con tuberculosis cutánea, la luz fue literalmente una salvación.
Fototerapia, 120 años después
El Instituto de Fototerapia de Finsen continuó operando tras su muerte y se consolidó como un importante centro de investigación médica en Copenhague. Asimismo, la propia fototerapia se ha expandido de manera notable durante estos 120 años.
En la medicina moderna, la luz está presente en todas partes: terapia con ultravioleta en dermatología (psoriasis, vitíligo), tratamiento con luz azul para la ictericia neonatal, terapia fotodinámica para el cáncer (PDT — administración de un fotosensibilizante seguida de la irradiación con una longitud de onda específica) y fototerapia para el trastorno afectivo estacional. El principio descubierto por Finsen — "la longitud de onda es crucial" — nunca ha sido refutado.
Se necesitó la vida entera de una persona para demostrar que la luz puede ser un medicamento. El hecho de que esa vida durara apenas 44 años hace que la historia de Finsen sea aún más conmovedora.
El principio de la fototerapia de Finsen: al clasificar la energía luminosa por longitudes de onda y concentrar las de onda corta (ultravioleta) mediante una lente de convergencia, es posible eliminar los bacilos de la tuberculosis en las lesiones de los pacientes con tuberculosis cutánea.