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Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1901 — Emil von Behring

Emil von Behring, el primer ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina. ¿Cómo se descubrió el antisuero contra la difteria y cómo esto abrió las puertas de la inmunología?

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Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1901 — Emil von Behring

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Descubrirá por qué el primer Premio Nobel de Fisiología o Medicina no se otorgó a una "cura", sino al "descubrimiento de un sistema de defensa", y cómo la determinación de un médico militar abrió las puertas de la inmunología moderna.


La inmunidad no es un ejército

A menudo hemos aprendido que el sistema inmunológico es el "ejército del cuerpo". Que, cuando un invasor externo entra, los soldados llamados leucocitos salen a luchar. Es una analogía intuitiva, pero omite la característica más esencial de la inmunidad. Un ejército se mueve bajo las órdenes de un comandante, pero el sistema inmunológico no tiene un comandante central. En su lugar, funciona mediante el reconocimiento de patrones y el intercambio de tokens de autenticación a nivel molecular.

Esta historia comienza en el momento en que la humanidad descubrió por primera vez ese token de autenticación —el anticuerpo (antibody)— y lo utilizó en la medicina. Es la historia de Emil von Behring, el primer ganador del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1901.


El médico militar encuentra las bacterias en el campo de batalla

Emil Adolf von Behring (Emil Adolf von Behring, 1854–1917) nació en un pequeño pueblo de Prusia como hijo de un director de escuela. Era uno de 13 hermanos y su situación económica no era próspera. La oportunidad que le permitió asistir a la universidad fue la Academia Militar (Kaiser Wilhelm Academy), bajo la condición de comprometerse a 10 años de servicio militar a cambio de la exención de las tasas académicas.

Tras graduarse en 1878 y servir como médico militar, Behring se sumergió en la bacteriología, que era el campo de vanguardia de la época. Su mentor fue Robert Koch —el descubridor del bacilo de la tuberculosis y el padre de la bacteriología. En el laboratorio de Koch, Behring comenzó a luchar contra una enfermedad infecciosa mortal: la difteria.

La difteria. Esta enfermedad, de la que hoy casi no oímos hablar, era llamada en la Europa del siglo XIX como "el ángel estrangulador de los niños (Der Würgeengel der Kinder)". Infectaba principalmente la garganta de los niños, obstruyendo las vías respiratorias y destruyendo el corazón y los nervios. No era raro que decenas de niños murieran al mismo tiempo en un solo pueblo.


La era de los imperios — La ciencia también era un arma

Para comprender la época en la que Behring investigaba, primero debemos observar el mundo de 1901.

En aquel entonces, Alemania era un imperio bajo el mando de Guillermo 2 (Wilhelm II). El joven emperador, tras destituir a Bismarck y asumir el gobierno directo, declaró la "política mundial (Weltpolitik)", volcando todo el poder nacional en la disputa de colonias, el aumento de la marina y la competencia por la hegemonía con el Reino Unido. Era la época en la que Alemania enviaba tropas para la repartición de África y la represión del Levantamiento de los Bóxers en la dinastía Qing (1900). El polvorín que explotaría en la Primera Guerra Mundial 13 años después ya se estaba acumulando.

En esta competencia imperialista, la ciencia era la medida del poder nacional. El Imperio Alemán no escatimó en inversiones a nivel estatal para la investigación científica; el Instituto de Salud Imperial (Kaiserliches Gesundheitsamt) de Koch y la Universidad de Berlín eran centros de la ciencia mundial. Si se observa la lista de los primeros premios Nobel, la predominancia de científicos alemanes y de habla alemana no es casualidad. El Imperio utilizó activamente la ciencia como una herramienta de prestigio nacional.

El hecho de que Behring fuera egresado de una academia de medicina militar también debe entenderse en este contexto. A finales del siglo XIX, las enfermedades infecciosas eran un enemigo más temible que el combate para los ejércitos europeos. Durante la Guerra de Crimea (1853–1856), las muertes por enfermedad fueron diez veces superiores a las bajas en combate. El mando militar alemán intentó resolver este problema mediante la ciencia, y las academias de medicina militar, que eximían de matrícula a jóvenes talentos con pocos recursos, funcionaron como una vía para atraer a mentes como la de Behring al sistema militar-científico.

Si se compara con la CS, el Imperio Alemán era una especie de acelerador de I+D liderado por el Estado. Las necesidades militares (respuesta a enfermedades infecciosas) suministraban fondos e investigadores, y los resultados (antitoxinas) se difundían al sector civil. Estructuralmente, se asemeja al origen de Internet en Silicon Valley, que surgió de DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa). Sin embargo, esta analogía se rompe aquí: mientras que DARPA abrió su tecnología, la ciencia del Imperio Alemán acabó desembocando en la tragedia de dos guerras mundiales.


De toxina a toxina: el nacimiento de la terapia con suero

Para 1890, ya se sabía un hecho: la difteria no era causada por la bacteria en sí, sino por la toxina que esta secretaba. Además, se sabía que los animales inyectados con pequeñas dosis de esta toxina desarrollaban inmunidad contra la difertia. Sin embargo, nadie sabía "por qué" se producía la inmunidad ni "cómo" aplicarlo al tratamiento.

La idea de Behring fue la siguiente: debilitar químicamente la toxina (mediante tratamiento con yodoformo) e inyectarla en animales. La sangre del animal produciría algo para combatir dicha toxina. Al extraer de esa sangre el líquido claro tras eliminar las células —el suero— e inyectarlo en un paciente, la toxina se neutralizaba también en el cuerpo del paciente.

Si se compara con el software, esto equivale a pre-distribuir un token de autenticación en un API Gateway. Cuando llega una solicitud maliciosa (la toxina), la antitoxina (anticuerpo) presente en el suero la reconoce y se une a ella para neutralizarla, tal como un gateway bloquea las solicitudes que carecen de un token de autenticación válido. No obstante, hay un punto donde esta analogía falla en la inmunidad real: un API Gateway simplemente bloquea, pero los anticuerpos se unen físicamente a la toxina para inactivarla y, además, envían una señal a otras células inmunitarias indicando: "encárgate de esto".

En la Navidad de 1890, se administró la antitoxina de Behring a una niña infectada con difteria. La niña se recuperó. Este fue el primer tratamiento con suero histórico. Este resultado se publicó en colaboración con el bacteriólogo japonés Shibasaburo Kitasato (北里柴三郎).


Kitasato: el nombre ausente

Aquí se revela el lado oscuro de la historia de la ciencia. El artículo de 1890 fue una coautoría de Behring y Kitasato. Kitasato lideró los experimentos con la antitoxina contra el tétanos y realizó una contribución fundamental en la investigación de la difteria. Sin embargo, en 1901, el Premio Nobel lo recibió únicamente Behring.

¿Por qué ocurrió esto? No existen razones oficiales. Sin embargo, parece que influyeron de forma combinación los sesgos estructurales de la comunidad científica europea de la época —la percepción de los científicos de origen asiático, las dinámicas internas del Instituto Koch— y el hecho de que Behring liderara posteriormente la producción a gran escala y la comercialización de la antitoxina contra la difteria.

Kitasato regresó a Japón, fundó el Instituto de Enfermedades Infecciosas y fue llamado el "padre de la bacteriología japonesa". A partir de 2024, también figura en el billete de 1000 yenes de Japón.


El "salvador de los niños" y la sombra de la comercialización

La antitoxina contra la difteria mostró efectos inmediatos. La tasa de mortalidad por difteria en el hospital de Berlín disminuyó del 50 % al 25 %. Behring recibió el apodo de "salvador de los niños (Retter der Kinder)" y fue condecorado con un título nobiliario ("von") por el gobierno prusiano.

Pero Behring no era solo un investigador puro. Comprendió rápidamente el valor comercial de la antitoxina y firmó un contrato de exclusividad con la empresa química Hoechst (antecesora de Sanofi). En este proceso, su relación con Paul Ehrlich (Premio Nobel en 1908), colega y colaborador del Instituto Koch, se rompió. Ehrlich desarrolló métodos para estandarizar la medición de la potencia de la antitoxina, pero Behring no le otorgó el reconocimiento adecuado ni una distribución de beneficios.

La tensión entre el descubrimiento científico y el beneficio comercial. Esto se asemeja bastante al fenómeno en el que los colaboradores de proyectos de código abierto se ven marginados durante el proceso de comercialización por parte de las empresas.


¿Por qué fue el primer Premio Nobel?

El testamento de Alfred Nobel estipulaba que el premio se otorgaría a la persona que hubiera realizado "el descubrimiento más importante en el campo de la fisiología o la medicina". En 1901, las opciones eran, de hecho, muchas. La investigación sobre la tuberculosis de Koch, la fisiología digestiva de Pavlov y la neuroanatomía de Ramón y Cajal fueron logros dignos de un Nobel.

Entonces, ¿por qué Behring? La clave residía en el salvamento inmediato de vidas. La antitoxina ya estaba salvando a decenas de miles de niños. El Comité Nobel determinó que la terapia con suero era la que mejor cumplía con el criterio de "la contribución que ha brindado el mayor beneficio a la humanidad".

Esta elección prefigura la orientación futura de los Premios Nobel: más que la pura elegancia científica, el impacto real en la humanidad. Aunque ambos aspectos son importantes, la primera elección del Premio Nobel fue una declaración de principios.


Tras Behring: se abre la puerta a la inmunología

La antitoxina de Behring fue el primer caso de inmunidad pasiva; es decir, el método de obtener inmunidad mediante la recepción de anticuerpos producidos por otro organismo. Si bien fue un gran comienzo, sus limitaciones eran claras: el efecto era temporal y el suero de origen animal podía provocar efectos secundarios (enfermedad del suero).

La verdadera revolución condujo a la inmunidad activa, es decir, a las vacunas que permiten que el propio sistema inmunitario produzca anticuerpos. Y esa historia continúa con los galardonados con el Premio Nobel en las décadas siguientes: Ehrlich (1908), Landsteiner (1930), Burnet (1960), Tonegawa (1987), hasta llegar a las vacunas de ARNm de Karikó y Weissman (2023).

El 10 de diciembre de 1901, en Estocolmo, en el momento en que Emil von Behring recibió la medalla del primer Premio Nobel de Fisiología o Medicina, nadie imaginaba que este sería el inicio de una gran historia de 125 años.

Sin embargo, ahora lo sabemos: sin la antitoxina de Behring como el primer "token de autenticación", el vasto sistema de seguridad que es la inmunología moderna no habría nacido.


Principio de la antitoxina de Behring: Al inyectar toxinas atenuadas en un animal, se generan anticuerpos; al administrar este suero a un paciente, se neutralizan las toxinas para lograr el tratamiento.

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