Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1902 — Ronald Ross
Al leer este texto
Descubrirá cómo la humanidad comprendió que la malaria no era causada por el "mal aire (mal aria)", sino por los mosquitos, y por qué el Imperio Británico no tuvo más remedio que aferrarse a la ciencia para mantener sus colonias.
Nadie sabía que el culpable era el mosquito
Malaria. El nombre mismo proviene del italiano "mala aria" (mal aire). Durante miles de años, la humanidad creyó que los miasmas de los pantanos causaban esta enfermedad. Tanto Hipócrates como los romanos y los médicos de principios del siglo XIX pensaban lo mismo: que inhalar el aire húmedo de las regiones tropicales provocaba fiebres.
En 1880, la teoría del "mal aire" comenzó a agrietarse cuando el médico militar francés Charles Laveran (ganador del Nobel en 1907) descubrió parásitos en la sangre de los pacientes. Sin embargo, la forma en que este parásito entraba en los seres humanos seguía siendo un misterio. La persona que encontró la respuesta fue Ronald Ross. Y el trasfondo que le permitió hallar la respuesta fue el Imperio Británico.
El panorama de la época — El talón de Aquiles del imperio donde nunca se pone el sol
El año 1902 fue el año en que terminó la Guerra de los Bóeres (1899–1902). Gran Bretaña aseguró el oro y los diamantes de Sudáfrica, pero durante el proceso de la guerra descubrió un hecho impactante: hubo más muertes por enfermedad que por combate. Tifus, disentería y malaria.
Este no era un problema exclusivo de la Guerra de los Bóeres. El Imperio Británico dominaba 1/4 de la Tierra, pero en las regiones clave de su dominio —India, África y el Sudeste Asiían— la malaria estaba diezmando a soldados y funcionarios. Solo en la India, millones de personas morían anualmente a causa de la malaria. La propia supervivencia del imperio estaba amenazada.
No es casualidad que Ross sirviera como médico militar en la India durante 18 años (1881–1899). El Imperio Británico destinaba a sus médicos militares a la investigación de la medicina tropical para resolver los problemas de enfermedades en sus colonias tropicales, y Ross fue un producto de este sistema. Si lo comparamos con Corea, este fue el periodo en que el emperador Gojong del Imperio Coreano conmemoraba su 40º aniversario de ascenso al trono. En una era en la que las potencias occidentales se repartían el mundo, incluso la ciencia era una herramienta del imperio.
Si usamos una analogía de CS, la medicina colonial del Imperio Británico era una especie de sistema de monitoreo de infraestructura. Rastrear y parchear la causa de una falla (enfermedades infecciosas) para evitar que el sistema (las colonias) se caiga. La investigación de Ross fue la tarea de rastrear la ruta de red de esa causa de falla.
El médico que se convirtió en poeta, el poeta que se convirtió en médico
Ronald Ross (1857–1932) fue un británico nacido en la India. Su padre era un oficial del ejército británico destinado en la India. Estudió medicina en el Hospital St Bartholomew de Londres, pero su verdadera pasión eran la poesía, la novela, la pintura y las matemáticas. La medicina era el deseo de su padre; Ross, en cambio, soñaba con ser artista.
En 1881, a los 24 años, Ross se unió al cuerpo médico del ejército indio. Participó en la Tercera Guerra Anglo-Birmana (1885). Aunque veía diariamente a pacientes con malaria en la India, durante un tiempo se limitó a cumplir con sus deberes. El punto de inflexión ocurrió en 1894, cuando conoció a Patrick Manson durante unas vacaciones en Londres.
Manson era conocido como el "padre de la medicina tropical". Le planteó a Ross una audaz hipótesis: "La malaria es transmitida por los mosquitos". Para la época, esta afirmación parecía absurda. Sin embargo, el razonamiento de Manson era convincente, y Ross regresó a la India para demostrar dicha hipótesis.
20 días diseccionando mosquitos — Rastreo de enrutamiento de paquetes
Ross emprendió experimentos rigurosos en Secunderabad (actual Hyderabad), India. Alimentaba a los mosquitos con sangre de pacientes con malaria y luego los diseccionaba para verificar la presencia de Plasmodium en su tracto digestivo.
El problema era que existían decenas de especies de mosquitos. Al no saber cuál transmitía la malaria, tuvo que capturar todas las especies y diseccionarlas una por una. Bajo el calor abrasador de la India, repitió cientos de veces la tarea de abrir los estómagos de los mosquitos frente al microscopio.
El 20 de agosto de 1897, Ross descubrió oocistos de Plasmodium en la pared del tracto digestivo de mosquitos del género Anopheles. Esta fue la evidencia decisiva de la ruta de infección. Ross conmemoró este día durante toda su vida, y posteriormente se le conocería como el "Día del Mosquito".
En términos de seguridad de redes, esto equivale al rastreo de la ruta de ataque mediante captura de paquetes (pcap). Se trataba de verificar, abriendo uno a uno los nodos intermedios, qué enrutador (mosquito) permitía que el tráfico malicioso (Plasmodium) alcanzara el servidor objetivo (humano). No obstante, esta analogía tiene sus límites. En las redes, los paquetes "transitan" por un enrutador; en la malaria, el Plasmodium crece y se transforma dentro del cuerpo del mosquito. El mosquito no es solo un repetidor, sino también un servidor de reproducción para el Plasmodium.
Disputa de prioridad con Grassi
La historia de la ciencia tiene sus facetas incómodas. Mientras Ross demostraba la conexión mosquito-malaria, en ese mismo período, el parasitólogo italiano Giovanni Grassi también realizaba investigaciones independientes sobre el mismo tema. Grassi demostró el papel del mosquito Anopheles en la malaria humana (Ross estudiaba principalmente la malaria aviar) y, en ciertos aspectos, presentó evidencias más directas que Ross.
Sin embargo, el Premio Nobel de 1902 se otorgó únicamente a Ross. Grassi se indignó, y ambos mantuvieron una feroz disputa sobre la prioridad durante toda su vida. Ross argumentaba que él había descubierto primero los principios fundamentales, mientras que Grassi sostenía que la demostración práctica en humanos era más importante.
Esto se asemeja extrañamente a la historia de Bering y Kitasato un año antes. Un patrón recurrente en los primeros Premios Nobel: un sesgo estructural donde los científicos imperiales reciben el premio, mientras que los científicos no europeos o de naciones competidoras quedan marginados.
El científico que escribía poesía
Ross tenía un lado único: también era un poeta serio. La noche del 20 de agosto de 1897, tras descubrir el plasmodio de la malaria, Ross apartó la vista del microscopio y escribió un poema.
"En este día, oh Dios, tu mano me guio / para hallar esta gran semilla de muerte..."
Artículos médicos, modelos matemáticos, poesía, novelas, dibujos; Ross fue una figura renacentista que transitó por múltiples disciplinas. El modelo matemático de la epidemiología de la malaria que desarrolló influyó no solo en la medicina, sino también en las matemáticas aplicadas, y es considerado un logro pionero en la modelización epidemiológica moderna.
Una guerra que aún no ha terminado
El descubrimiento de Ross condujo a una acción inmediata. Si los mosquitos eran los culpables, había que eliminarlos. Saneamiento de alcantarillado, instalación de mosquiteros, drenaje de pantanos. La construcción del Canal de Panamá (1904–1914) fue posible gracias al descubrimiento de Ross, ya que la principal razón del fracaso francés previo fue la malaria y la fiebre amarilla.
Sin embargo, más de 120 años después, la malaria sigue cobrando la vida de más de 600,000 personas cada año, la mayoría niños menores de cinco años en África. Como se vio en el Premio Nobel de 2015 (Tu Youyou, artemisinina), la humanidad aún lucha contra este parásito.
Han pasado 125 años desde aquel día en que Ross diseccionó el abdomen de un mosquito en su caluroso laboratorio de la India. La ruta de ataque ha sido identificada, pero el cortafuegos aún no está completo.
Ruta de transmisión de la malaria: Cuando un mosquito Anopheles succiona la sangre de una persona infectada, el plasmodio se desarrolla dentro del mosquito; cuando este mosquito pica a otra persona, transmite el plasmodio, el cual infecta los glóbulos rojos.