Está bien volver a ser principiante
Para quienes hemos perseverado durante tanto tiempo aferrándonos al lugar de «quien lo sabe todo», es posible que la curiosidad no haya desaparecido, sino que simplemente haya quedado aparcada por un tiempo.
Puede que la curiosidad no haya desaparecido, sino que simplemente haya quedado aparcada por un tiempo
Hay momentos en los que queremos aprender algo nuevo, pero seguimos volviendo a los caminos conocidos. Repetimos el mismo trabajo, comemos lo mismo y vemos a las mismas personas, para luego culparnos preguntándonos: «¿Por qué me he vuelto tan inflexible?»
Sin embargo, una conversación sugiere que la curiosidad puede desvanecerse en un contexto de dolor y de años dedicados a sobrevivir. Tal vez hubo un momento en que sufrimos una profunda traición o tuvimos que dejar de lado los deseos de nuestro corazón para no tener que volver a confiar en la gente. Para la persona que éramos entonces, lo conocido quizá se sintiera menos como pereza y más como seguridad.
Alejarnos por un tiempo del lugar de «quien lo sabe todo»
Cuanto mayores nos hacemos, más difícil puede resultar reconocer que no sabemos algo. Si hemos pasado muchos años enseñando y asumiendo responsabilidades, aprender de personas más jóvenes o convertirnos en principiantes en un campo desconocido puede resultar incómodo. La creencia de que ya deberíamos estar completos puede hacer que nos detengamos en el umbral de un nuevo aprendizaje.
Eso no significa que debamos concluir que nuestras dudas actuales se deben a una falta de capacidad. Puede que simplemente tengamos poca energía o que nos abrumen los procedimientos engorrosos. El deseo de aprender y la fuerza para actuar de inmediato no siempre llegan al mismo ritmo.

Si empezamos de nuevo, podemos comenzar observando nuestros deseos
Podemos empezar preguntándonos: «¿De verdad quiero conocer algo nuevo?». «¿Todavía quiero volver a hablar con alguien y acercarme a esa persona?»
Está bien si las respuestas no son claras. Incluso observar cuándo y por qué dejamos algo atrás puede bastar para empezar; es posible que nuestros deseos no hayan desaparecido. No tenemos que tomar hoy una decisión importante. Podríamos anotar una pregunta que llevamos mucho tiempo posponiendo, decir que no sabemos lo que no sabemos o aprender tranquilamente de una persona.
Volver a ser principiantes no significa borrar todo el tiempo que hemos acumulado. Significa dejar de lado nuestra experiencia por un momento y hacer espacio para volver a sentir curiosidad en un lugar nuevo. Ese espacio no tiene por qué convertirse en una obligación orientada a alcanzar logros. Puede transformarse en un momento de calma para confirmar la dirección de la vida que aún permanece dentro de nosotros.