Los perros europeos ya mostraban diferenciación genética regional hace 14.200 años y compartían ancestros con perros posteriores

Contexto: las raíces genéticas de los perros europeos anteriores a la agricultura
En Europa ya había perros hace al menos 14.200 años, y en aquella época mostraban una diferenciación genética respecto a los de otras regiones. Un estudio publicado en Nature confirmó que un perro del yacimiento de Kesslerloch, en Suiza, compartía ancestros con perros europeos posteriores. Esto no significa que los perros europeos fueran domesticados de forma completamente independiente de los de otras regiones.
En Europa se han hallado restos atribuidos a perros de hace unos 14.000–17.000 años, aunque en algunos casos la morfología ósea no permite distinguir con facilidad entre perros y lobos. También escaseaban los datos que abarcaran el conjunto del genoma de perros europeos anteriores a la agricultura. Por ello, no estaba claro qué relación tenían con los perros de otras regiones ni si su ascendencia persistió tras la migración de los agricultores neolíticos.
Hallazgos principales: diferenciación antigua y continuidad después de la agricultura
El equipo extrajo y analizó ADN de 216 restos de cánidos. Algunos podrían proceder de un mismo individuo, por lo que la cifra no significa que se estudiaran 216 animales. Para abordar la escasez de ADN del propio animal conservado en restos antiguos, desarrollaron un método de captura de variantes seleccionadas en distintas partes del genoma. En la mayoría de los restos sometidos a captura, la proporción de ADN endógeno aumentó entre 10 y 100 veces. De los 216 restos, en 141 se pudo determinar la ascendencia genética de perro o lobo.
Entre ellos, los restos de Kesslerloch de hace 14.200 años fueron identificados como pertenecientes a un perro. Este compartía ancestros con perros de otras partes del mundo y, a la vez, estaba genéticamente más emparentado con los perros europeos posteriores que con los asiáticos. Esto aporta evidencia de que la diferenciación genética regional de los perros ya había comenzado hace 14.200 años. Esa fecha no indica cuándo comenzaron la domesticación o la diferenciación.
Durante el Neolítico, la ascendencia de poblaciones caninas del suroeste de Asia se incorporó a los perros europeos, aunque su contribución general fue menor que el aporte de ascendencia del suroeste asiático observado en poblaciones humanas. Se estimó que tres perros neolíticos de Escocia tenían entre un 21 y un 25% de ascendencia del suroeste asiático. En las poblaciones humanas europeas del Neolítico temprano comparadas en el artículo, la proporción solía alcanzar al menos el 70–80%. La proporción estimada en los perros variaba según la región y el periodo, por lo que el caso escocés no debe interpretarse como un valor para toda Europa.
Significado y perspectivas: perduraron los linajes locales de perros
Los resultados muestran que, más que una sustitución completa de los perros europeos existentes por los que llevaron los agricultores, hubo una persistencia considerable de la ascendencia de los perros que convivían con cazadores-recolectores locales en las poblaciones caninas neolíticas. El equipo plantea que este legado genético podría haber perdurado también en los perros europeos actuales. La magnitud de su contribución a los perros modernos es una estimación y no puede aplicarse la misma proporción a todas las razas.
El estudio no resuelve dónde tuvo lugar la domesticación ni cuántas veces ocurrió. Para seguir con más detalle los cambios de las poblaciones caninas europeas, será especialmente necesario cubrir la falta de muestras genómicas de hace entre 14.000 y 10.000 años. La mezcla genética por sí sola tampoco permite establecer exactamente cómo intercambiaban o mantenían perros las personas de aquella época.
Fuente: artículo de Nature «Genomic history of early dogs in Europe», texto completo de acceso público.
Nature, Published online: 25 March 2026; doi:10.1038/s41586-026-10112-7. Genome-wide analysis reveals that European dogs existed by 14,200 years ago, were already genetically distinct, received less Neolithic Southwest Asian admixture than humans did, and contributed substantially to later European dogs.
En el trabajo arqueológico, este enfoque puede ayudar a evaluar conjuntamente la morfología de los huesos atribuidos a perros, el análisis genómico y la datación directa. De hecho, el equipo identificó ascendencia de lobo en algunos restos propuestos como perros por su morfología. En otras muestras de yacimientos antiguos, halló indicios de la incorporación de restos de perros posteriores o de contaminación con ADN de perros modernos. Esto puede reducir los errores que surgen al deducir la historia de los perros únicamente a partir de la fecha del yacimiento. También ofrece motivos para no equiparar la expansión de los agricultores con la sustitución completa de las poblaciones caninas al comparar las historias de los desplazamientos humanos y caninos. Sin embargo, la continuidad de la ascendencia no demuestra directamente para qué se mantenían los perros ni cómo se relacionaban las personas y los animales en aquella época.