Hemofilia A adquirida tras la vacunación con tozinamerán: señal potencial de seguridad en 27 notificaciones espontáneas francesas

Antecedentes: una señal de un trastorno hemorrágico infrecuente detectada tras la vacunación
Un estudio que analizó 27 notificaciones espontáneas de la base de datos francesa de farmacovigilancia respalda una señal potencial de seguridad de hemofilia A adquirida tras la vacunación con tozinamerán, una vacuna de ARNm contra la COVID-19. Sin embargo, los resultados no establecen una relación causal entre la vacunación y la aparición del trastorno.
La hemofilia A adquirida (HAA) es un trastorno hemorrágico autoinmunitario infrecuente que se ha notificado en asociación con enfermedades autoinmunitarias, neoplasias malignas, infecciones, embarazo y algunos medicamentos. Durante el periodo de vacunación contra la COVID-19 también se publicaron casos de HAA aparecidos después de la vacunación. En Francia, durante la vigilancia en tiempo real de las reacciones adversas a tozinamerán (BNT162b2; Comirnaty, de Pfizer-BioNTech), se detectó en abril de 2021 una señal potencial de HAA.
Para examinar esta señal, el equipo investigador realizó un análisis farmacológico y médico de las notificaciones espontáneas de HAA tras la vacunación registradas en la Base de Datos Francesa de Farmacovigilancia (FPVD). Este tipo de análisis debe distinguirse de un estudio que sigue a todas las personas vacunadas para medir la incidencia.
Hallazgos principales: mediana de 23 días hasta el inicio de los síntomas y empeoramiento tras la reexposición en dos pacientes
El análisis incluyó 27 notificaciones. La HAA apareció principalmente después de la segunda dosis, y la mediana del tiempo hasta el inicio de los síntomas fue de 23 días. Esto no significa que la media fuera de 23 días ni que todos los pacientes desarrollaran el trastorno en un plazo de 23 días. El resumen no indica la distribución completa de los tiempos de aparición ni los criterios detallados para calcular el intervalo.
El síntoma más frecuente fue el hematoma espontáneo. Se notificaron 19 casos en los que el síndrome hemorrágico se evaluó como grave y se acompañó de anemia. Diecisiete pacientes recibieron medicamentos para tratar la hemorragia y 23 recibieron corticosteroides solos o combinados con inmunosupresores. Sin embargo, el resumen por sí solo no permite comparar los efectos de medicamentos concretos ni los resultados según el tratamiento.
La mortalidad entre los casos notificados analizados fue del 15 %. Esta cifra no debe interpretarse como el riesgo de muerte entre todas las personas vacunadas. El resumen no presenta información desglosada por causa de muerte ni datos para determinar si la vacuna contribuyó a los fallecimientos.
El equipo investigador señaló que, pese a realizar una investigación exhaustiva, no pudo identificar otra causa de HAA en muchos casos. Los síntomas empeoraron en dos pacientes tras la reexposición a tozinamerán. El empeoramiento posterior a la reexposición es una observación que debe considerarse al evaluar una posible asociación, pero este hallazgo por sí solo no demuestra un mecanismo autoinmunitario específico de un componente de la vacuna ni una relación causal.
Implicaciones y perspectivas: distinguir una señal de seguridad del riesgo de desarrollar el trastorno
El equipo investigador afirmó que el análisis respalda una señal potencial de HAA asociada a tozinamerán y destacó la importancia de que el personal sanitario la conozca. Los resultados pueden servir de referencia al evaluar casos de hemorragia posteriores a la vacunación. La observación de que no se encontró otra causa también forma parte de esa evaluación, pero no permite concluir directamente que la vacuna fuera la causa.
El resumen proporcionado no indica el número total de personas vacunadas, un grupo de control ni una comparación de la incidencia con personas no vacunadas. Por tanto, estos datos no permiten calcular la incidencia de HAA tras la vacunación ni el exceso de riesgo. Tampoco se dispone de la distribución de los pacientes por edad o enfermedades preexistentes, ni de su evolución a largo plazo. Por ello, resulta difícil ampliar el alcance de estos hallazgos para utilizarlos como fundamento para identificar un grupo de alto riesgo concreto o evaluar los efectos de planes de vacunación individuales.
Este estudio, publicado en la revista Haemophilia, analiza notificaciones espontáneas. Este artículo se elaboró dentro del alcance de la información disponible en el resumen del estudio y los datos bibliográficos proporcionados.
Source: French Pharmacovigilance Database (FPVD), 2021-2026 Analysis
Summary: Analysis of 27 cases of Acquired Haemophilia A (AHA) following tozinameran vaccination showed a potential signal, typically occurring after the second dose (median 23 days) with a 15% mortality rate. Most cases had no alternative etiology, and re-exposure led to symptom worsening, supporting a potential causal link and the need for enhanced clinical awareness.
Este estudio alerta al personal sanitario que evalúa a pacientes con hemorragias posteriores a la vacunación sobre una señal potencial de seguridad de HAA. Por ejemplo, el análisis de los casos puede servir de referencia al revisar los antecedentes de vacunación y la evolución de los síntomas de un paciente que presenta hematomas espontáneos y anemia tras recibir tozinamerán. Sin embargo, la relación temporal entre la vacunación y la aparición del trastorno no basta para establecer la causa. En farmacovigilancia, las observaciones de empeoramiento tras la reexposición en dos pacientes pueden evaluarse junto con los resultados de la investigación de otras causas. El estudio no evaluó un algoritmo diagnóstico ni la eficacia de tratamientos, y tampoco aportó pruebas para modificar las recomendaciones de vacunación o identificar de antemano a grupos de alto riesgo.