- El cáncer de vulva es un tumor maligno poco frecuente que se origina en la piel de la vulva o en los labios vulvares, que forman parte de los genitales externos.
- La infección por el virus del papiloma humano (VPH) y los antecedentes de verrugas genitales son factores de riesgo relacionados con el cáncer de vulva.
- Puede producirse primero una neoplasia intraepitelial vulvar (NIV), que es un cambio precanceroso en la piel de la vulva, pero no todas las NIV progresan a cáncer.
- Los síntomas representativos incluyen masas en la vulva, picazón o dolor a la palpación, sangrado no relacionado con la menstruación, cambios en el color de la piel, crecimientos con forma de verruga o úlceras.
- El riesgo y las opciones de tratamiento para el cáncer de vulva pueden variar según cada individuo, dependiendo de los antecedentes relacionados con el VPH, las lesiones precancerosas, el grado de progresión del cáncer y el estado de salud general.
- El cáncer de vulva puede no presentar síntomas en sus etapas iniciales y, por lo general, puede crecer lentamente a lo largo de varios años.
- El diagnóstico se centra principalmente en un proceso que consiste en examinar la vulva para identificar la zona sospechosa y, posteriormente, realizar una biopsia para analizar el tejido.
- Dado que el cáncer de vulva no puede confirmarse únicamente mediante la presencia de picazón o cambios en la piel, los hallazgos del examen físico y los resultados de la biopsia deben interpretarse conjuntamente.
- El plan de manejo se establece considerando la salud general y el grado de progresión del cáncer, y pueden considerarse la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la terapia biológica, entre otras.
- La selección y el alcance del tratamiento pueden variar según cada paciente y se determinan en función del grado de progresión del cáncer y de la salud general.