- La epilepsia visual (visual epilepsy) puede entenderse como una expresión de la epilepsia en la que pueden predominar los fenómenos visuales.
- Las causas son diversas y pueden incluir predisposición genética, cambios en la estructura cerebral, enfermedades cerebrovasculares, traumatismos, infecciones o casos en los que es difícil identificar la causa.
- Las convulsiones ocurren cuando la actividad eléctrica de las neuronas cerebrales cambia repentinamente de forma anormal, y en la epilepsia visual pueden estar involucradas las áreas o redes cerebrales que procesan la información visual.
- Como manifestaciones típicas, pueden aparecer destellos de luz, colores o formas, y cambios transitorios en parte del campo visual; estos episodios también pueden ir acompañados de alteraciones de la conciencia, desviación ocular o convulsiones.
- Los síntomas y el curso pueden variar entre personas según la causa, el lugar donde se inicia la convulsión, la edad y situaciones como la falta de sueño o estímulos luminosos específicos.
- Las convulsiones suelen durar aproximadamente entre 30 segundos y 2 minutos, pero si superan los 5 minutos o se repiten sin que se recupere la conciencia entre ellas, pueden considerarse una emergencia.
- El diagnóstico se determina mediante la evaluación de la situación durante la convulsión y el relato de los testigos, junto con el examen neurológico, el electroencefalograma y, si es necesario, los resultados de la resonancia magnética cerebral y los análisis de sangre.
- Dado que el electroencefalograma puede aparecer normal entre las convulsiones y los síntomas visuales pueden superponerse con la migraña o enfermedades oculares, no se establece un diagnóstico definitivo basándose únicamente en un solo síntoma o resultado de prueba.
- El manejo se orienta a reducir los riesgos de seguridad debidos a las crisis, evaluar las posibles causas y, si es necesario, establecer un plan de tratamiento a largo plazo con un neurólogo.
- El tratamiento se centra en fármacos antiepilépticos adaptados al tipo de crisis y al estado de salud individual; si se identifica una causa estructural, también se puede considerar el tratamiento de dicha causa.