- La urticaria es una enfermedad cutánea caracterizada por la aparición repetitiva de habones elevados, con posible enrojecimiento y picazón de la piel.
- Las reacciones alérgicas a medicamentos o alimentos pueden ser la causa, y se conoce que factores como las infecciones y el estrés también están relacionados.
- Cuando los mediadores inflamatorios, como la histamina, se liberan de los mastocitos, los vasos sanguíneos presentan una fuga temporal y dilatación, lo que provoca la aparición de habones y picazón.
- La presentación típica consiste en habones pruriginosos de color rojo o del color de la piel; en casos graves, puede dificultarse la respiración debido al edema perirrespiratorio.
- Las personas con otras alergias pueden tener una mayor probabilidad de desarrollar urticaria, pero los factores desencadenantes y la gravedad varían según cada individuo.
- Muchos casos de urticaria mejoran espontáneamente, pero existen aquellos que persisten o se repiten, y en raras ocasiones pueden acompañarse de un edema de las vías respiratorias que pone en peligro la vida.
- El diagnóstico se centra en la evaluación clínica, verificando la apariencia de las lesiones, su patrón de aparición y desaparición, la exposición y los síntomas acompañantes, añadiendo pruebas limitadas cuando sea necesario.
- La urticaria puede no tener una causa identificada, y dado que los hallazgos del examen pueden ser normales después de que las lesiones desaparecen, las fotografías y los registros de la progresión temporal son útiles para la interpretación.
- El manejo se enfoca en evitar los posibles factores desencadenantes, aliviar los síntomas y distinguir signos de emergencia como la dificultad respiratoria o el edema de progresión rápida.
- El tratamiento se basa generalmente en antihistamínicos no sedantes, y en caso de una respuesta insuficiente o gravedad, el personal médico puede considerar otros tratamientos.