- Las enfermedades tiroideas abarcan diversas afecciones que afectan a la glándula tiroides, con forma de mariposa, situada en la parte anterior del cuello, e incluyen anomalías en la producción de hormonas tiroideas, agrandamiento de la glándula, nódulos, inflamación y cáncer.
- Las causas varían según la enfermedad y pueden estar relacionadas con factores autoinmunes, genéticos, inflamación, exposición a medicamentos o radiación, el estado del yodo o cambios tumorales.
- Dado que las hormonas tiroideas regulan el uso de energía del cuerpo y afectan la función de casi todos los órganos, un exceso o deficiencia de estas hormonas puede alterar diversas funciones fisiológicas.
- Los cuadros clínicos representativos incluyen fatiga, cambios de peso, cambios en la frecuencia cardíaca, sensibilidad al calor o al frío, cambios en las deposiciones, cambios de humor, así como agrandamiento del cuello o nódulos.
- El riesgo y el pronóstico pueden variar según la edad, el sexo, los antecedentes familiares, las enfermedades autoinmunes, el embarazo y el parto, la exposición a medicamentos y radiación, y las enfermedades coexistentes.
- Los síntomas pueden comenzar de forma gradual o repentina, y el espectro abarca desde la ausencia de síntomas hasta un desequilibrio hormonal persistente o cambios estructurales; el curso de la enfermedad varía según el tipo de afección y la respuesta al tratamiento.
- El diagnóstico se basa en la historia clínica y el examen físico, realizando pruebas de función tiroidea y análisis de sangre relacionados, y, si es necesario, añadiendo pruebas de imagen o biopsias de nódulos.
- Los resultados de las pruebas deben interpretarse junto con los síntomas, los medicamentos tomados, la presencia de embarazo, las enfermedades concomitantes y el momento de la prueba; no se puede determinar la causa o la gravedad de la enfermedad basándose únicamente en un único valor.
- El manejo se decide integrando el tipo y la gravedad de la enfermedad, los síntomas, las anomalías estructurales y la situación individual; se puede considerar la observación, la medicación, el tratamiento con yodo radiactivo o la cirugía.
- El tratamiento no está unificado en un único estándar y varía según la causa y la presentación clínica; en la práctica clínica actual, se utilizan fármacos, yodo radiactivo y cirugía, entre otros, según la enfermedad.