- La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales, que son espacios vacíos dentro de los huesos alrededor de la nariz, y presenta formas aguda, subaguda, crónica y recurrente.
- Además de las infecciones, el resfriado común, las alergias, los problemas estructurales de la nariz y algunas enfermedades pueden estar relacionados con la sinusitis.
- Cuando la mucosa nasal se inflama o los conductos de drenaje de los senos paranasales se obstruyen, el drenaje del moco y la ventilación disminuyen, lo que puede provocar inflamación y sensación de presión persistentes.
- Los síntomas característicos incluyen congestión nasal, dolor o presión facial, rinorrea o goteo posnasal, y pueden acompañarse de tos, fiebre y fatiga.
- La rinitis alérgica, el asma, la exposición al tabaco o a irritantes, así como los pólipos nasales o las alteraciones del tabique nasal, pueden influir en la aparición y el curso de la enfermedad en cada individuo.
- La sinusitis aguda puede comenzar tras un resfriado; la subaguda dura entre 4 y 12 semanas; la crónica persiste por más de 12 semanas; y la recurrente se repite varias veces dentro de un año.
- El diagnóstico se centra en los síntomas, la historia clínica y el examen de la nariz y la cara; si el curso es prolongado o se sospechan complicaciones, se considera la realización de endoscopia o pruebas de imagen.
- No siempre es posible distinguir entre un resfriado viral y una sinusitis bacteriana basándose únicamente en los síntomas, y no se debe determinar la causa o la gravedad basándose solo en los cambios de la mucosa visibles en las imágenes.
- El manejo consiste en reducir el dolor y la congestión nasal y ayudar a la evacuación de las secreciones, abordando al mismo tiempo factores subyacentes como alergias o problemas estructurales, según el tipo y la causa.
- El tratamiento puede incluir lavados o nebulizaciones nasales con solución salina, vapor o compresas calientes, y analgésicos; los antibióticos y descongestionantes se seleccionan según la situación.