- Las enfermedades retinianas abarcan una categoría de diversas patologías que afectan la retina, el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo, y pueden causar disminución de la visión debido a anomalías en el procesamiento de las señales visuales.
- Las causas varían según la enfermedad, y factores como el envejecimiento, la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo, la obesidad, los traumatismos oculares y los antecedentes familiares pueden ser factores relacionados.
- La función visual disminuye cuando se daña el proceso mediante el cual los fotorreceptores y las células nerviosas de la retina convierten la luz en señales eléctricas y las transmiten al cerebro.
- Las manifestaciones típicas incluyen degeneración macular, retinopatía diabética, desprendimiento de retina/desgarro retinal, retinitis pigmentaria, agujero macular, pliegue macular y retinoblastoma.
- El riesgo y la evolución pueden variar según la edad, el background genético, el control de la diabetes y la presión arterial, el tabaquismo, la presencia de traumatismos y las enfermedades oculares concomitantes.
- Pueden presentarse visión borrosa o distorsionada, disminución de la visión central o periférica, reducción de la visión nocturna, destellos y miodesopsias; algunas enfermedades progresan lentamente, mientras que otras lo hacen de forma repentina.
- El diagnóstico se centra en la exploración del fondo de ojo con dilatación pupilar y, según sea necesario, se combina con OCT, angiografía fluoresceínica, campimetría, entre otros.
- Dado que los síntomas visuales similares pueden tener diferentes causas e incluir estados de alta urgencia como el desprendimiento de retina, los resultados de las pruebas deben interpretarse junto con el momento de aparición de los síntomas y el contexto clínico.
- El manejo se basa en la evaluación y el tratamiento oftalmológico adaptados a la causa y la gravedad, el control de enfermedades subyacentes, la protección ocular y el seguimiento regular de la visión y la retina.
- El tratamiento varía según la enfermedad y puede incluir terapia con láser, fármacos o inyecciones intravítreas, cirugía y el control de la diabetes o la hipertensión, pero no se aplica de la misma manera a todas las enfermedades de la retina.