- Las enfermedades rectales son una categoría de afecciones que abarcan diversos problemas que ocurren en el recto, el segmento final del intestino grueso, el cual tiene la función de almacenar las heces.
- No existe una única causa, y puede incluir diferentes enfermedades como hemorroides, abscesos, incontinencia fecal y cáncer de recto.
- El mecanismo fisiopatológico de las enfermedades rectales varía según la causa, e incluye cambios vasculares, inflamación o infección, proliferación anormal de tejidos y alteraciones en la función de control de la defecación.
- Como manifestaciones representativas, pueden presentarse dolor y sangrado alrededor del recto o el ano, masas o hinchazón, abscesos y dificultad para controlar las deposiciones.
- El tipo y la intensidad de los síntomas pueden variar según la persona, dependiendo del tipo y la extensión de la lesión, la edad, los hábitos intestinales, las enfermedades concomitantes, los medicamentos que se toman, entre otros.
- Pueden presentarse estreñimiento o diarrea, dolor durante la defecación, urgencia repentina de evacuar, presencia de moco, sangrado o incontinencia fecal, y la evolución puede variar desde una irritación transitoria hasta enfermedades persistentes o que empeoran.
- El diagnóstico se realiza tras confirmar el inicio y el patrón de los síntomas, seguido de una exploración clínica y un tacto rectal, y se complementa con endoscopia, pruebas de imagen o biopsias si es necesario.
- Dado que el dolor o el sangrado pueden deberse a diversas causas, no se deben atribuir automáticamente a hemorroides; si los síntomas persisten o se repiten, es necesario someterse a una evaluación médica.
- El manejo varía según la causa específica y la gravedad, y las opciones pueden ir desde la observación y el ajuste del estilo de vida hasta medicamentos, procedimientos o cirugía.
- No existe un único tratamiento aplicable a todas las enfermedades rectales; se determinan los objetivos y los métodos de tratamiento tras identificar la causa y la gravedad.