- El cáncer de próstata es un tumor maligno que se origina en las células de la próstata; la próstata es una glándula del sistema reproductivo masculino situada debajo de la vejiga que produce parte del semen.
- Aunque la causa exacta no se ha determinado, intervienen cambios en el material genético (ADN), donde algunos cambios son hereditarios y otros ocurren a lo largo de la vida.
- Las células anormales proliferan sin control y, según las características biológicas del tumor, pueden permanecer dentro de la próstata o extenderse a los tejidos circundantes y otras áreas.
- Cuando aparecen síntomas, pueden incluir un flujo urinario débil, dificultad para comenzar a orinar, frecuencia urinaria o nicturia, hematuria, hemospermia y dolor persistente en la zona lumbar, la cadera o la pelvis.
- El riesgo aumenta con la edad, y el riesgo y la progresión pueden variar según los antecedentes de cáncer de próstata en familiares cercanos y el contexto de grupos poblacionales específicos.
- En las etapas iniciales puede no haber síntomas; algunos cánceres de próstata crecen muy lentamente, pero otros pueden progresar rápidamente y metastatizar, causando problemas graves.
- La evaluación combina la historia clínica y el examen físico con pruebas como el análisis de sangre de PSA, el tacto rectal y pruebas de imagen como la ecografía y la resonancia magnética; las lesiones sospechosas generalmente se confirman mediante una biopsia de próstata.
- El aumento del PSA puede deberse a causas distintas al cáncer de próstata, y los síntomas urinarios también pueden presentarse en enfermedades prostáticas benignas, por lo que no se puede confirmar el diagnóstico basándose únicamente en una sola prueba o síntoma.
- El plan de manejo se determina mediante la combinación de observación, tratamiento local y tratamiento sistémico, considerando conjuntamente la extensión del cáncer, la velocidad de crecimiento prevista, los síntomas, la edad, la salud general y los objetivos individuales.
- Las opciones de tratamiento incluyen observación, cirugía, radioterapia, terapia hormonal, quimioterapia antineoplásica, terapia dirigida e inmunoterapia; la elección depende del estadio y del estado individual.