- El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de salud mental que ocurre en algunas personas después de experimentar o presenciar un evento traumático.
- La patogénesis puede estar relacionada no solo con la exposición al trauma, sino también con factores genéticos, neurobiológicos y personales, así como con el entorno posterior al evento.
- Tras el trauma, la persistencia de las respuestas de amenaza y los límites puede provocar dificultades en la regulación de la memoria, las emociones y la conducta.
- Las manifestaciones típicas se presentan en cuatro áreas: reexperimentación del trauma, evitación, hiperactivación o reactividad excesiva, y cambios negativos en la cognición o el estado de ánimo.
- El trauma infantil, la falta de apoyo social, la prolongación del evento, el estrés adicional y los antecedentes de enfermedades mentales o consumo de sustancias pueden aumentar el riesgo, existiendo una gran variabilidad individual.
- Los síntomas pueden comenzar inmediatamente después del evento o meses o años después, y pueden persistir durante largo tiempo, alternando entre periodos de mejoría y empeoramiento.
- El diagnóstico se centra en las entrevistas y evaluaciones de detección realizadas por profesionales de la salud mental, integrando el tipo de síntomas, la duración y el deterioro funcional.
- No puede confirmarse únicamente mediante análisis de sangre o estudios de imagen específicos; es necesario realizar un diagnóstico diferencial con depresión, trastornos de ansiedad, trastornos del sueño y consumo de sustancias.
- El manejo se realiza considerando la psicoterapia, el tratamiento farmacológico según sea necesario, así como la seguridad, el sueño, el apoyo social y la evaluación de comorbilidades.
- La psicoterapia y el tratamiento farmacológico constituyen los ejes principales del tratamiento, y su eficacia y adecuación varían según los síntomas y el individuo.