- La disfunción sexual fisiológica es un término amplio que se refiere a un estado en el que aparecen dificultades persistentes o recurrentes en el deseo sexual, la excitación, la erección o la lubricación, el orgasmo o el proceso de eyaculación.
- Los factores relacionados pueden incluir enfermedades físicas, cambios hormonales, fármacos, estrés y problemas emocionales.
- Dado que la función sexual es regulada conjuntamente por el cerebro, las emociones, las hormonas, los nervios, los vasos sanguíneos y los tejidos pélvicos, los síntomas pueden aparecer si se produce un cambio en cualquiera de estas vías.
- Los problemas de función sexual pueden manifestarse de diversas formas, como dificultad para la erección, disminución del deseo sexual, problemas de eyaculación o dificultades con el orgasmo.
- Los síntomas y su impacto varían según cada individuo, dependiendo de la edad, enfermedades crónicas, sueño y estado de salud general, medicamentos, consumo de alcohol y tabaco, estrés, relaciones y antecedentes culturales.
- Los problemas temporales de la función sexual pueden ser frecuentes, pero si el problema persiste durante varios meses o más, o causa malestar a usted o a su pareja, debe considerar una evaluación médica.
- El diagnóstico se lleva a cabo verificando el momento de inicio de los síntomas y las circunstancias en que aparecen, el contexto sexual y emocional, así como los antecedentes de enfermedades y medicamentos, y se realizan exámenes físicos y pruebas específicas según sea necesario.
- No se puede determinar la causa basándose únicamente en un síntoma; los resultados de las pruebas también deben interpretarse considerando los síntomas, los antecedentes médicos y los medicamentos que se están tomando.
- El manejo se lleva a cabo tras establecer las causas posibles y los objetivos del tratamiento, revisando las enfermedades subyacentes y la medicación, y combinando ajustes en el estilo de vida, asesoramiento o terapia sexual y tratamientos específicos según la causa.
- No existe un único tratamiento que sea igualmente eficaz para todas las personas, y la elección del tratamiento varía según la causa, el estado de salud, la seguridad y las preferencias individuales.