- Las enfermedades del sistema nervioso son una categoría de trastornos que abarcan anomalías en la estructura o función del sistema nervioso (cerebro, médula espinal y nervios periféricos); no constituyen una única enfermedad, sino que incluyen diversas patologías.
- Entre las causas pueden figurar anomalías genéticas, problemas del desarrollo, degeneración neuronal, enfermedades vasculares, traumatismos, convulsiones, tumores e infecciones.
- Dado que el sistema nervioso regula el movimiento, el habla, la deglución, la respiración, el aprendizaje, la memoria, la sensibilidad y el estado de ánimo, diversas funciones corporales se ven afectadas según la zona lesionada y la gravedad del daño.
- Las manifestaciones típicas son cambios en el movimiento, el lenguaje, la deglución, la respiración, el aprendizaje, la memoria, la sensibilidad o el estado de ánimo; la combinación y la gravedad varían según la enfermedad.
- Los factores de riesgo y el curso clínico pueden variar según la enfermedad subyacente, la edad, los antecedentes familiares, la salud vascular y metabólica, la exposición a infecciones o traumatismos y las enfermedades concomitantes.
- Los síntomas pueden aparecer de forma súbita o progresar lentamente, y pueden ser estables, recurrentes o empeorar; por tanto, el pronóstico varía significativamente según la enfermedad subyacente.
- El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración neurológica, combinando según sea necesario análisis de sangre, pruebas de imagen, estudios electrofisiológicos, pruebas genéticas o análisis del líquido cefalorraquídeo.
- Es difícil confirmar el tipo o la gravedad de una enfermedad del sistema nervioso únicamente con un resultado de prueba; dado que un resultado normal tampoco excluye todas las enfermedades, los síntomas, la evolución temporal y el contexto de las pruebas deben interpretarse en conjunto.
- El manejo se realiza mediante un enfoque integrado que adapta el tratamiento de la enfermedad subyacente, el control de los síntomas, la rehabilitación, el apoyo a la seguridad y la comunicación, y el manejo de comorbilidades, según la causa y el deterioro funcional.
- La posibilidad de tratamiento y los objetivos varían según la enfermedad; mientras que en algunos casos es posible tratar la causa, en otros el enfoque principal es la inhibición de la progresión, el alivio de los síntomas o el mantenimiento de la función.