- Los trastornos del tejido muscular constituyen una amplia categoría que abarca diversas enfermedades y afecciones que afectan al músculo; la propia entrada MONDO es un elemento de clasificación no confirmado como diagnóstico clínico específico.
- Entre los factores relacionados se conocen el traumatismo, el uso excesivo, las enfermedades genéticas, el cáncer, la inflamación, las enfermedades neurológicas, las infecciones y algunos medicamentos, aunque en ocasiones no se logra identificar la causa.
- Los trastornos musculares pueden reducir el movimiento y la fuerza debido a anomalías en la estructura, la producción de energía o la función de contracción del propio músculo, o en los procesos neurológicos, inmunitarios e inflamatorios que regulan el músculo.
- Las manifestaciones clínicas representativas son la disminución de la fuerza muscular y la mialgia; en casos graves, pueden presentarse limitaciones del movimiento o parálisis.
- Los síntomas y la gravedad varían según cada individuo, dependiendo de la causa, la extensión de los músculos afectados, el momento de aparición, los antecedentes genéticos, las comorbilidades y la exposición a medicamentos.
- La historia natural puede presentarse de forma repentina y mejorar según la causa, o puede ser recurrente, persistente y empeorar progresivamente, por lo que se debe observar tanto el cambio en los síntomas como el deterioro funcional.
- El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración neurológica y de fuerza muscular, combinando según sea necesario análisis de sangre, electromiografía y estudios de conducción nerviosa, pruebas de imagen, pruebas genéticas o biopsia muscular.
- Es difícil determinar la causa o la gravedad basándose únicamente en un resultado de prueba, y dado que los resultados normales no excluyen todos los trastornos musculares, los síntomas, la exploración física y el momento de las pruebas deben interpretarse en conjunto.
- El manejo se adapta a la causa y al estado funcional e incluye el ajuste de factores desencadenantes, planes de rehabilitación y ejercicio, control del dolor y la fatiga, y la evaluación de complicaciones como caídas, problemas respiratorios y de deglución.
- No existe un estándar único aplicable a todos los trastornos del tejido muscular; el tratamiento varía según la posibilidad de tratar la causa, el patrón de progresión y las cuestiones de función y seguridad.