- El trastorno por migraña es un tipo de cefalea caracterizado por dolores de cabeza recurrentes de intensidad moderada a grave, con carácter pulsátil o palpitante.
- Puede estar implicada una predisposición genética. El estrés, los cambios en el sueño, las variaciones hormonales, los estímulos sensoriales, los cambios en el consumo de cafeína, el omisión de comidas y el uso excesivo de medicamentos pueden desencadenar los episodios.
- La migraña se comprende como un proceso neurobiológico complejo en el que las redes de procesamiento sensorial y de modulación del dolor del cerebro se activan de forma anómala.
- Típicamente, se presenta un dolor de cabeza pulsátil unilateral, que puede ir acompañado de hipersensibilidad a la luz, al sonido y a los olores, así como de náuseas y vómitos.
- Puede ser más frecuente en mujeres, personas con antecedentes familiares y pacientes con depresión, ansiedad, trastorno bipolar, trastornos del sueño o epilepsia, aunque puede ocurrir en cualquier persona.
- Los episodios pueden constar de una fase prodrómica, aura, fase de cefalea y fase postdromal; sin embargo, no todas las etapas aparecen en cada ocasión, y el aura puede presentarse sin dolor de cabeza.
- El diagnóstico se centra en la confirmación de la historia clínica y el patrón de los síntomas, así como en el examen neurológico, y se realizan pruebas si es necesario para descartar otras causas.
- Dado que no existe un método para confirmar el diagnóstico de migraña mediante una sola prueba específica, se debe integrar la progresión de los síntomas y los hallazgos acompañantes, además de evaluar la posibilidad de cefalea secundaria.
- El manejo se realiza considerando conjuntamente el alivio de los síntomas durante las crisis, la reducción de la frecuencia y la carga de las crisis, y el control de los factores desencadenantes y los hábitos de vida.
- El tratamiento actual se enfoca más en aliviar las crisis y prevenir ataques adicionales que en curar la migraña por completo.