- La infección por meningococo es una enfermedad infecciosa causada por Neisseria meningitidis que incluye la meningitis y la infección del torrente sanguíneo (septicemia).
- Algunas personas son portadoras de la bacteria en la nariz y la garganta, y la transmisión puede ocurrir principalmente a través del contacto estrecho o prolongado por saliva.
- Si la bacteria se propaga y prolifera en el torrente sanguíneo, puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos y causar hemorragias en la piel y los órganos; si invade las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal, provoca meningitis.
- Las formas clínicas representativas son la meningitis y la meningococcemia, y pueden presentarse síntomas como fiebre, dolor de cabeza, rigidez de nuca, o fiebre, escalofríos, vómitos, dolor intenso y respiración rápida.
- El riesgo es elevado en lactantes, adolescentes, adultos jóvenes, ancianos, personas inmunodeprimidas, personas sin bazo o con función esplénica reducida y usuarios de inhibidores del complemento; también influyen el vivir o viajar a áreas de brotes o entornos densamente poblados y el contacto estrecho con pacientes.
- La enfermedad puede agravarse en cuestión de horas, y en recién nacidos y lactantes los síntomas pueden manifestarse de forma diferente, como letargo, irritabilidad, dificultad para la alimentación o abultamiento de la fontanela anterior; tras la supervivencia, pueden quedar secuelas como pérdida de extremidades, hipoacusia o trastornos neurológicos.
- Si hay sospecha, se examinan muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo; el cultivo bacteriano puede confirmar el patógeno causante y ayudar en la elección del tratamiento.
- Dado que los síntomas iniciales pueden solaparse con otras enfermedades, lo que dificulta el diagnóstico, se da importancia a la sospecha clínica para evitar que el tratamiento se retrase a la espera de los resultados de las pruebas.
- El manejo se centra en la administración rápida de antibióticos y, en casos graves, puede requerir asistencia respiratoria, tratamiento de la hipotensión, cirugía del tejido dañado y cuidado de heridas.
- El eje del tratamiento establecido actualmente es la administración rápida de antibióticos y la terapia de apoyo en cuidados intensivos, mientras que la vacunación es el medio clave para la prevención.