- La degeneración macular es un grupo de enfermedades en las que el daño a la mácula del ojo puede provocar una disminución de la visión central nítida; el resumen proporcionado describe principalmente la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
- La degeneración macular asociada a la edad está influenciada por cambios relacionados con la edad, y factores ambientales y de estilo de vida, como la predisposición genética y el tabaquismo, pueden contribuir al riesgo.
- En la forma seca, las células fotorreceptoras de la mácula se dañan gradualmente, mientras que en la forma húmeda, crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la mácula, permitiendo el filtrado de sangre y líquidos, lo que puede causar un daño relativamente rápido.
- Los síntomas característicos pueden incluir visión central borrosa, metamorfopsia (distorsión de las líneas rectas) y dificultad para realizar tareas detalladas como leer y conducir; el dolor no es común.
- El riesgo y los patrones de progresión pueden variar según la edad, los antecedentes familiares y genéticos, el tabaquismo, el estado cardiovascular y metabólico, y el entorno vital.
- La forma seca puede presentar una disminución gradual de la visión central, mientras que la forma húmeda puede presentar cambios visuales rápidos; en las etapas iniciales, la gravedad puede diferir entre un ojo o ambos.
- El diagnóstico se basa en la historia clínica y la evaluación de la agudeza visual, complementados con el examen del fondo de ojo, la dilatación pupilar y, si es necesario, estudios de imagen retiniana.
- Los exámenes oftalmológicos integrales periódicos ayudan a detectar cambios antes de que la disminución de la visión sea evidente; no se puede determinar el tipo o la gravedad únicamente con el nombre de la categoría de la enfermedad.
- El manejo se planifica tras confirmar el tipo y el grado de progresión, combinando la monitorización de los cambios en la agudeza visual, la corrección de los factores de riesgo, el tratamiento oftalmológico necesario y la rehabilitación visual.
- El tratamiento actual tiene como objetivo, por lo general, retrasar la progresión de la pérdida de visión o reducir el daño, sin que esto implique siempre la recuperación de la visión ya perdida.