- Es una categoría de enfermedades que abarca diversos problemas del aparato lagrimal, incluidas las glándulas y los conductos lagrimales.
- Las causas pueden ser diversas, como el envejecimiento, la inflamación, la infección, la alergia, la obstrucción de los conductos lagrimales, el traumatismo, los fármacos o las enfermedades sistémicas.
- Las lágrimas limpian y mantienen húmedos los ojos; son producidas por las glándulas lagrimales y transportadas a la superficie ocular a través de los conductos lagrimales.
- Típicamente, pueden presentarse sequedad ocular, sensación de cuerpo extraño, ardor, enrojecimiento, lagrimeo excesivo, secreciones o hinchazón y dolor en la zona interna del ojo.
- El riesgo y la presentación pueden variar según la edad, los entornos secos o ventosos, la exposición al humo, el uso de lentes de contacto, las enfermedades palpebrales, la cirugía o el traumatismo, y los medicamentos que se toman.
- Los síntomas pueden ser transitorios o recurrentes, y el curso puede variar significativamente según la causa o si existe un déficit de lágrimas junto con un trastorno del drenaje lagrimal.
- El diagnóstico se basa en los síntomas, la historia clínica y los exámenes de la superficie ocular, los párpados y las vías lagrimales, y se evalúa la producción y el drenaje de lágrimas si es necesario.
- Es difícil determinar la causa y la gravedad basándose únicamente en el volumen lagrimal o en un único resultado de examen, y los síntomas pueden no coincidir con los hallazgos del examen.
- El manejo combina la protección de la superficie ocular, la evitación de irritantes, el cuidado palpebral, el control de enfermedades subyacentes y tratamientos para resolver la obstrucción de las vías lagrimales, adaptándose a la causa y al grado de malestar.
- El tratamiento varía según la causa y ofrece diversas opciones, desde lágrimas artificiales o terapia antiinflamatoria hasta procedimientos y cirugía.