- Los trastornos hemorrágicos hereditarios de las plaquetas son un grupo de enfermedades hemorrágicas hereditarias relacionadas con anomalías en las plaquetas; no constituyen una única enfermedad, sino que pueden incluir varios subtipos.
- La causa puede ser una anomalía genética que afecta el número, la estructura o la función de las plaquetas, y la causa específica varía según el subtipo.
- Si el proceso por el cual las plaquetas se adhieren a la zona dañada, se activan y agregan para lograr la hemostasia primaria se ve disminuido, puede producirse sangrado con facilidad.
- Pueden presentarse síntomas como epistaxis (sangrado nasal), sangrado de encías, hematomas que aparecen fácilmente, menorragia (sangrado menstrual excesivo) y sangrado prolongado después de heridas o procedimientos/cirugías dentales.
- Los antecedentes familiares y los antecedentes genéticos pueden influir en el riesgo de hemorragia, y la gravedad de los síntomas varía según el subtipo, las variantes genéticas, el recuento y la función plaquetaria, así como las enfermedades concomitantes.
- La tendencia a la hemorragia puede persistir durante mucho tiempo, pero su gravedad varía, y puede hacerse más evidente en situaciones donde aumenta la demanda de hemostasia, como traumatismos, procedimientos, cirugía, menstruación o parto.
- El diagnóstico se determina mediante la combinación de los antecedentes hemorrágicos y familiares, el examen físico, el hemograma, la evaluación de la morfología plaquetaria y las pruebas de coagulación, añadiendo pruebas de función plaquetaria y genéticas si es necesario.
- Incluso si los resultados de las pruebas de coagulación de rutina son normales, no se puede excluir una alteración de la función plaquetaria, y los medicamentos, las enfermedades agudas y el estado de la muestra pueden afectar los resultados de las pruebas funcionales.
- El manejo incluye la evaluación del riesgo de hemorragia, la revisión de medicamentos que pueden exacerbar el sangrado, la identificación y el tratamiento de la anemia, la planificación de la hemostasia antes y después de los procedimientos y, si es necesario, la consulta con especialistas en trastornos hematológicos.
- El tratamiento se centra en la terapia de apoyo adaptada al subtipo de la enfermedad y a la situación de sangrado, y no existe un único método de tratamiento o criterios de tratamiento uniformes que se apliquen a todos los pacientes.