- Las enfermedades infecciosas son una categoría de trastornos causados por agentes patógenos como bacterias, virus, hongos o parásitos.
- Los principales factores relacionados son el tipo de patógeno y la exposición a través del contacto directo o indirecto entre personas, vectores insectiles o animales, y alimentos, agua o entornos contaminados.
- La proliferación de los patógenos o su invasión celular, la producción de toxinas y la respuesta inmunitaria frente a estos pueden causar daño tisular y síntomas.
- Las manifestaciones típicas varían e incluyen fiebre, fatiga, dolor, tos, síntomas respiratorios y diarrea, dependiendo del patógeno y de la zona afectada.
- El riesgo de infección y la gravedad pueden variar según el grado de exposición, el estado de vacunación e inmunidad, la edad, el embarazo, las enfermedades subyacentes y el acceso a la atención médica.
- Los síntomas pueden ser casi inexistentes o leves, o bien pueden poner en peligro la vida, y el curso depende del patógeno, el huésped y el momento del tratamiento.
- El diagnóstico se realiza integrando la exposición, los antecedentes de viajes o contactos, la exploración clínica y, según sea necesario, las pruebas de muestras y los estudios de imagen.
- Dado que las pruebas confirman el propio patógeno o la respuesta inmunitaria, pueden producirse falsos negativos o falsos positivos dependiendo del momento de la prueba y la calidad de la muestra, por lo que deben interpretarse junto con el contexto clínico.
- El manejo incluye la interrupción de la transmisión, la vacunación, la higiene de manos y la seguridad alimentaria, el aislamiento si es necesario, la terapia de apoyo (como hidratación y nutrición) y el tratamiento según la causa.
- Para algunas infecciones se utilizan antibióticos, antivirales, antifúngicos o antiparasitarios; sin embargo, en algunas infecciones virales, el enfoque principal es el tratamiento de los síntomas hasta que el sistema inmunitario se recupere.