- El impétigo es una infección bacteriana cutánea contagiosa causada principalmente por Staphylococcus aureus o estreptococos.
- Puede ocurrir cuando las bacterias penetran en áreas dañadas de la piel, como heridas, rasguños o picaduras de insectos, y puede transmitirse mediante el contacto con las lesiones o el moco nasal de una persona infectada.
- Las bacterias atraviesan la barrera cutánea, provocando inflamación local y pus; al rascarse las lesiones, las bacterias pueden trasladarse a la piel circundante.
- Tras la aparición de lesiones que parecen manchas rojas o granos, se forma pus y estas estallan, creando costras gruesas; es común en la cara, los brazos y las piernas.
- Es frecuente en niños de 2 a 6 años, pero el riesgo puede variar según la exposición individual y el estado de la piel, como la presencia de daños en la barrera cutánea o el contacto cercano con una persona infectada.
- Las lesiones suelen causar picor y, tras unos días, estallan para formar costras; rascarse debido al picor puede aumentar el número de lesiones o propagarlas a otras áreas.
- El diagnóstico se centra en una evaluación clínica que integra la forma y distribución de las lesiones, el curso de aparición, así como la presencia de contacto o daño cutáneo; en casos atípicos o recurrentes, pueden considerarse pruebas adicionales.
- Dado que otras infecciones bacterianas de la piel, dermatitis e infecciones fúngicas pueden presentar una apariencia similar, no se debe determinar la causa ni la gravedad basándose únicamente en el aspecto de las lesiones.
- El núcleo del manejo es el tratamiento con antibióticos prescrito por el personal médico y la gestión higiénica para reducir la propagación y la autoinoculación; es importante evitar rascar las lesiones y lavarse las manos con frecuencia.
- El impétigo puede tratarse con antibióticos, pero la elección del fármaco y si el tratamiento será tópico o sistémico dependerá de la extensión de las lesiones y del estado del paciente.