- El hipotiroidismo es una afección en la que la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas para satisfacer las necesidades del organismo, y también se le conoce como 'tiroides hipoactiva'.
- Las causas principales incluyen enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Hashimoto, tiroiditis, trastornos congénitos, cirugía de tiroides o radioterapia, y ciertos medicamentos; en raras ocasiones, pueden estar relacionadas enfermedades de la hipófisis o una ingesta anormal de yodo.
- Dado que las hormonas tiroideas regulan el uso de energía y la función de varios órganos, una deficiencia hormonal puede ralentizar las funciones corporales en general.
- Las manifestaciones típicas incluyen fatiga, aumento de peso, sensibilidad al frío, estreñimiento, sequedad de la piel y el cabello, dolor muscular y articular, depresión, bradicardia y bocio.
- El riesgo aumenta en mujeres, personas de edad avanzada, personas con antecedentes personales o familiares de enfermedades tiroideas, antecedentes de radioterapia en el cuello o el tórax, embarazo reciente, y ciertas enfermedades autoinmunes o el síndrome de Turner.
- Los síntomas varían según la persona y progresan lentamente, por lo que pueden pasar desapercibidos durante meses o incluso años; durante el embarazo, pueden surgir complicaciones tanto para la madre como para el feto.
- El diagnóstico se evalúa integrando los síntomas, la historia clínica y el examen físico, utilizando análisis de sangre de TSH, T3 y T4, y, si es necesario, anticuerpos tiroideos y pruebas de imagen.
- Los resultados de las pruebas deben interpretarse considerando conjuntamente los síntomas, los medicamentos en uso, la presencia o ausencia de embarazo, las enfermedades concomitantes y el momento de la prueba; no se debe determinar la causa ni la gravedad basándose únicamente en un único valor.
- El manejo se centra en la reposición de la hormona deficiente y en la ajuste según la respuesta individual, mientras se realiza un seguimiento de los análisis de sangre y del estado clínico.
- El núcleo del tratamiento estándar actual es la sustitución farmacológica de la hormona que la tiroides no produce en cantidad suficiente; cualquier interrupción o cambio en el tratamiento debe consultarse con el médico.