- La hidrocefalia es una enfermedad en la que el líquido cefalorraquídeo se acumula de forma anormal dentro del cerebro, lo que puede aumentar la presión intracraneal.
- La hidrocefalia congénita puede estar relacionada con problemas genéticos o anomalías en el desarrollo cerebral fetal, mientras que la hidrocefalia adquirida puede ocurrir tras un traumatismo craneal, accidente cerebrovascular, infección, tumor o hemorragia cerebral.
- Cuando se rompe el equilibrio entre la producción, circulación y absorción del líquido cefalorraquídeo, el líquido se acumula, lo que puede provocar la dilatación de los ventrículos cerebrales o la compresión del tejido cerebral.
- Los síntomas representativos pueden incluir dolor de cabeza, náuseas y vómitos, visión borrosa, problemas de equilibrio, problemas de control de la vejiga y cambios en el pensamiento y la memoria.
- El patrón varía según el momento y la causa de aparición; en la hidrocefalia congénita, la cabeza puede aumentar de tamaño de forma anormal, mientras que la hidrocefalia adquirida puede presentarse a cualquier edad.
- Dado que la falta de tratamiento de la hidrocefalia puede derivar en daño cerebral o problemas de desarrollo, la evaluación y el tratamiento son fundamentales; el nivel de función y de vida tras el tratamiento varía en cada persona.
- El diagnóstico se realiza mediante la evaluación conjunta de los síntomas, los antecedentes y el examen neurológico, junto con pruebas de imagen como ecografía cerebral, TC y RM para verificar el estado de los ventrículos y las posibles causas.
- Aunque los ventrículos parezcan agrandados en las imágenes, esto por sí solo no permite confirmar la hidrocefalia ni la necesidad de tratamiento, por lo que deben interpretarse junto con los síntomas, la edad, la causa y los cambios a lo largo del tiempo.
- El manejo puede incluir la evaluación de la causa y del flujo del líquido cefalorraquídeo, la cirugía cuando sea necesario, la verificación del estado de los dispositivos de derivación, la terapia de rehabilitación y el seguimiento de los cambios funcionales.
- El tratamiento se centra en la cirugía de inserción de una derivación cuando sea necesario, para desviar el líquido cefalorraquídeo hacia otra parte del cuerpo y facilitar su absorción.