- El herpes zóster (herpes zoster, shingles) es una infección con erupción dolorosa causada por el virus de la varicela-zóster (VZV).
- Se produce cuando el VZV que permanecía en el cuerpo tras haber padecido varicela se reactiva; el aumento de la edad y la inmunodepresión son factores relacionados.
- Se entiende que el virus reactivado se desplaza hacia los nervios sensoriales y la piel, provocando inflamación nerviosa y erupciones localizadas con dolor.
- Por lo general, primero aparece una sensación de ardor, dolor punzante o picazón en un lado del cuerpo o de la cara, seguida de una erupción vesicular en forma de banda.
- Cualquier persona con antecedentes de varicela puede padecerlo, pero el riesgo es mayor en personas mayores y en aquellas con el sistema inmunitario debilitado debido a VIH, cáncer, tratamientos inmunosupresores, etc.
- Las ampollas suelen formar costras en 7-10 días; puede desarrollarse neuralgia posherpética (PHN), en la que el dolor tras la erupción persiste durante varias semanas, y en raras ocasiones pueden producirse complicaciones oculares, auditivas o del sistema nervioso.
- El diagnóstico se basa principalmente en una evaluación clínica que integra los síntomas, la historia clínica y la distribución del exantema; en caso de incertidumbre, puede complementarse con el análisis del líquido de las vesículas o de muestras de las lesiones.
- Si solo hay dolor inicial o si el exantema es atípico, puede confundirse con otras enfermedades; en personas inmunodeprimidas, el exantema puede extenderse ampliamente, por lo que se debe interpretar conjuntamente la ubicación de las complicaciones y el estado inmunológico.
- Los aspectos clave del manejo son la evaluación temprana, la determinación de la necesidad de tratamiento antiviral, el alivio del dolor y el prurito, y la observación de la afectación ocular, auditiva, del sistema nervioso y de la neuralgia posherpética (PHN).
- No existe un tratamiento único que garantice la curación, pero los antivirales pueden ayudar a reducir la duración y la gravedad del episodio, y se indica que su mayor eficacia se logra lo más pronto posible tras la aparición del exantema.