- Las enfermedades hereditarias son una categoría de trastornos que surgen debido a cambios en los genes o en los cromosomas, y pueden ser heredadas o estar relacionadas con cambios somáticos adquiridos durante la vida.
- Las causas pueden dividirse en cambios en un solo gen, alteraciones en el número o la estructura de los cromosomas, o una combinación de múltiples genes y factores ambientales.
- Si los cambios genéticos modifican la cantidad o la función de las proteínas producidas, el crecimiento, desarrollo y funcionamiento normales de las células y los órganos pueden verse afectados.
- Las manifestaciones clínicas varían ampliamente según el gen causal y los órganos afectados, pudiendo presentarse como retraso del desarrollo, anomalías sensoriales, problemas motores o disfunción orgánica.
- Los antecedentes familiares y los patrones de herencia pueden influir en el riesgo individual, pero incluso con la misma alteración genética, la aparición de la enfermedad y su gravedad pueden variar.
- Los síntomas pueden aparecer desde el nacimiento o iniciarse en la infancia o la edad adulta, y el curso puede ser progresivo, intermitente o no progresivo.
- El diagnóstico se basa en los síntomas, el examen físico y la evaluación de los antecedentes personales y familiares, e incluye pruebas de laboratorio y pruebas genéticas según sea necesario.
- Los resultados de las pruebas genéticas deben interpretarse junto con la relevancia clínica de la variante, el alcance de la prueba y el patrón de herencia familiar; la ausencia de variantes detectadas no siempre excluye una causa hereditaria.
- El manejo consiste en una combinación de control de síntomas, prevención y vigilancia de complicaciones, rehabilitación y asesoramiento genético, adaptados a la causa y a los órganos afectados.
- La posibilidad de tratamiento varía según la enfermedad; si bien algunos casos permiten tratamientos dirigidos a la causa, en muchos casos el enfoque actual se centra en el soporte a largo plazo y el manejo de las complicaciones.