- La infección fúngica (micosis) se refiere a una enfermedad infecciosa causada por hongos, y abarca un amplio espectro, desde infecciones cutáneas leves hasta infecciones muy graves.
- Los hongos existen en el aire, el suelo, las plantas y el agua, y pueden causar infecciones tras la inhalación de esporas o el contacto con la piel.
- Cuando los hongos que causan la infección se multiplican en la piel, las mucosas o los órganos internos, se producen daños tisulares y respuestas inmunitarias, y el cuadro clínico varía según el área infectada y el estado inmunológico.
- Los cuadros clínicos representativos incluyen formas que aparecen en la piel o las mucosas, como el pie de atleta, infecciones en las uñas e infecciones por levaduras, así como formas que pueden iniciarse en los pulmones.
- El riesgo de infección fúngica puede aumentar en personas con un sistema inmunológico debilitado o que estén tomando antibióticos.
- Los síntomas pueden manifestarse como picazón, erupción, dolor, secreción, tos o fiebre, dependiendo de la zona de la infección, y pueden permanecer como una infección localizada o, en casos poco comunes, progresar a una infección sistémica.
- El diagnóstico se realiza tras evaluar las lesiones y los síntomas, combinando, según sea necesario, el examen microscópico, el cultivo, las pruebas moleculares o las pruebas de imagen de muestras de la piel, las uñas o las vías respiratorias.
- Dado que un resultado positivo no determina por sí solo la gravedad de la infección ni la necesidad de tratamiento, se deben interpretar conjuntamente los síntomas, la zona de la infección, la calidad de la muestra y el estado inmunológico.
- El manejo se realiza mediante la identificación del sitio de la infección y del hongo causante, y, si es necesario, coordinando el tratamiento antifúngico con la higiene local y el control de las enfermedades subyacentes y el estado inmunológico.
- Para las infecciones cutáneas y de las uñas de las manos y los pies, pueden utilizarse antifúngicos tópicos, y para infecciones más graves, pueden considerarse los antifúngicos orales.