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Disease Atlas / Detalle de la enfermedad

Enfermedades esofágicas

Borrador educativo que resume de manera concisa la definición, los síntomas, el diagnóstico, el manejo y las limitaciones de la evidencia de las enfermedades esofágicas.

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La enfermedad de un vistazo

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Categoría de la enfermedad
Los trastornos esofágicos son un grupo de enfermedades que implican problemas estructurales o funcionales en el esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago, e incluyen reflujo, inflamación, trastornos de la motilidad y cáncer.
Mecanismo central
Las causas varían según el tipo de enfermedad y pueden estar relacionadas con factores familiares, alergias a alimentos o sustancias ambientales, ciertos medicamentos, radioterapia y tabaquismo; en algunos casos, la causa es desconocida.
Causas principales y factores relacionados
Las disfunciones típicas incluyen el reflujo, donde el esfínter esofágico inferior no se cierra lo suficiente permitiendo el ascenso del ácido gástrico; la acalasia, caracterizada por la falta de relajación del músculo inferior; contracciones anormales de los músculos esofágicos; e inflamación por acumulación de eosinófilos en el esófago.
Manifestaciones típicas
Los síntomas típicos son dolor en el pecho, abdomen o espalda; dificultad para tragar o sensación de comida atascada; acidez; reflujo de ácido o alimentos; tos persistente o dolor de garganta; así como ronquera y sibilancias.
Variabilidad individual
El sobrepeso, la obesidad, el embarazo, el uso de ciertos medicamentos, antecedentes de radioterapia en el cuello o el pecho, y el tabaquismo o la exposición al humo de segunda mano pueden aumentar el riesgo; las causas y la progresión varían según cada individuo.
Diagnóstico
El curso natural varía según la enfermedad subyacente; si no se trata, el alimento puede entrar en las vías respiratorias y causar neumonía, y en algunas enfermedades, el riesgo de otras complicaciones puede aumentar.
Gestión
El diagnóstico se realiza bajo un marco general que emplea una combinación necesaria de endoscopia digestiva alta, biopsia, tránsito esofágico con bario, manometría esofágica y pH-metría esofágica, basándose en la evaluación de los síntomas y la historia clínica.
Estado de tratamiento e investigación
Es difícil confirmar una enfermedad esofágica específica solo con los síntomas; la selección de las pruebas y la interpretación de los resultados dependen de la enfermedad sospechada y del estado de salud general; el dolor torácico acompañado de dificultad respiratoria o dolor en la mandíbula o los brazos también requiere evaluar la posibilidad de enfermedad cardíaca.
Leer la evidencia
El manejo considera tanto la causa como la salud sistémica, e incluye ajustes en el estilo de vida, como dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, controlar la cantidad de comida y las comidas antes de dormir, y mantener un peso saludable, así como medicamentos, procedimientos o cirugía según sea necesario.
Puntos clave de precaución
El tratamiento no consiste en un único método estándar, sino que varía según la causa; algunos casos pueden mejorar con medicamentos de venta libre, dieta y ajustes en el estilo de vida, mientras que otros pueden requerir medicamentos recetados o cirugía.

Para pacientes y familias

Una guía estructurada para comprender la enfermedad y preparar las conversaciones clínicas.

Vista general

Los trastornos esofágicos son un grupo de enfermedades que implican problemas estructurales o funcionales en el esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago, e incluyen reflujo, inflamación, trastornos de la motilidad y cáncer.

Los síntomas típicos son dolor en el pecho, abdomen o espalda; dificultad para tragar o sensación de comida atascada; acidez; reflujo de ácido o alimentos; tos persistente o dolor de garganta; así como ronquera y sibilancias.

Mecanismo de la enfermedad

Las causas varían según el tipo de enfermedad y pueden estar relacionadas con factores familiares, alergias a alimentos o sustancias ambientales, ciertos medicamentos, radioterapia y tabaquismo; en algunos casos, la causa es desconocida.

Las disfunciones típicas incluyen el reflujo, donde el esfínter esofágico inferior no se cierra lo suficiente permitiendo el ascenso del ácido gástrico; la acalasia, caracterizada por la falta de relajación del músculo inferior; contracciones anormales de los músculos esofágicos; e inflamación por acumulación de eosinófilos en el esófago.

Presentación variable según la persona

El sobrepeso, la obesidad, el embarazo, el uso de ciertos medicamentos, antecedentes de radioterapia en el cuello o el pecho, y el tabaquismo o la exposición al humo de segunda mano pueden aumentar el riesgo; las causas y la progresión varían según cada individuo.

Marco general del diagnóstico y el manejo

El curso natural varía según la enfermedad subyacente; si no se trata, el alimento puede entrar en las vías respiratorias y causar neumonía, y en algunas enfermedades, el riesgo de otras complicaciones puede aumentar.

El diagnóstico se realiza bajo un marco general que emplea una combinación necesaria de endoscopia digestiva alta, biopsia, tránsito esofágico con bario, manometría esofágica y pH-metría esofágica, basándose en la evaluación de los síntomas y la historia clínica.

Situación actual del tratamiento

Es difícil confirmar una enfermedad esofágica específica solo con los síntomas; la selección de las pruebas y la interpretación de los resultados dependen de la enfermedad sospechada y del estado de salud general; el dolor torácico acompañado de dificultad respiratoria o dolor en la mandíbula o los brazos también requiere evaluar la posibilidad de enfermedad cardíaca.

El manejo considera tanto la causa como la salud sistémica, e incluye ajustes en el estilo de vida, como dejar de fumar, reducir el consumo de alcohol, controlar la cantidad de comida y las comidas antes de dormir, y mantener un peso saludable, así como medicamentos, procedimientos o cirugía según sea necesario.

El tratamiento no consiste en un único método estándar, sino que varía según la causa; algunos casos pueden mejorar con medicamentos de venta libre, dieta y ajustes en el estilo de vida, mientras que otros pueden requerir medicamentos recetados o cirugía.

Cómo leer los ensayos clínicos

En el seguimiento, se deben verificar los cambios en los síntomas, la deglución, el estado nutricional, las complicaciones y los resultados de las pruebas; la existencia de estudios observacionales registrados no demuestra por sí misma la eficacia del tratamiento o el estándar de atención.

Puntos a verificar en la consulta médica

En la práctica clínica, es importante preguntar sobre el inicio y el patrón de los síntomas, la dificultad para tragar alimentos, el reflujo, los cambios de peso, los medicamentos actuales, el historial de tabaquismo o radioterapia, los antecedentes familiares, las pruebas a realizar y los síntomas de emergencia.

Orientación médica

Este material tiene fines educativos y no constituye una guía para el diagnóstico o tratamiento individual. Si presenta síntomas o sospecha que podría tratarse de una emergencia médica, consulte a un profesional médico.

Evidencia y fuentes

El estado de registro de un ensayo no demuestra eficacia ni aprobación regulatoria.