- La disfunción eréctil (DE) es un trastorno de la función sexual masculina en el que el hombre tiene dificultades para lograr o mantener una erección.
- Pueden estar relacionados problemas vasculares, neurológicos y hormonales, diabetes, medicamentos, hábitos de vida y factores psicológicos o relacionales, ya sea de forma individual o conjunta.
- Dado que una erección normal requiere el funcionamiento conjunto del aumento del flujo sanguíneo, las señales nerviosas y la relajación de los vasos sanguíneos y el músculo liso, cualquier anomalía en cualquiera de estas etapas puede afectar la función eréctil.
- Los síntomas característicos incluyen la incapacidad de lograr una erección suficiente a pesar de la estimulación sexual, o que la erección obtenida no se mantenga durante el acto sexual.
- Puede volverse más común con la edad, pero no es una parte normal del envejecimiento, y las causas y la gravedad varían según cada individuo.
- Los síntomas pueden ser persistentes o aparecer según la situación, y pueden mejorar si se controlan las enfermedades subyacentes o los factores de riesgo.
- El diagnóstico se basa fundamentalmente en la anamnesis sobre la función sexual y el estado de salud, la revisión de los medicamentos administrados y la exploración física, considerando pruebas de sangre selectivas o exámenes adicionales si es necesario.
- La disfunción eréctil puede ser una señal de enfermedad vascular o daño neuropático diabético, por lo que no debe concluirse la causa basándose únicamente en los síntomas ni interpretarse simplemente como una cuestión de edad.
- El manejo se realiza mediante la evaluación conjunta de la causa y las comorbilidades, revisando la mejora de los hábitos de vida, el apoyo psicosocial y el tratamiento con fármacos o dispositivos de acuerdo con la situación individual.
- Los inhibidores de la PDE5 por vía oral son una de las opciones terapéuticas más utilizadas, pero no son adecuados para todas las personas y requieren una evaluación médica.