- La caries dental es una enfermedad en la que los ácidos producidos por las bacterias orales dañan la superficie del diente, pudiendo progresar hacia una cavidad.
- Los principales factores relacionados son la producción de ácido por las bacterias en la placa, el consumo de azúcares y almidones, el cuidado bucal insuficiente, la baja exposición al flúor y la disminución de la secreción salival.
- En la superficie dental, se repiten la pérdida y la recuperación de minerales; si la desmineralización causada por el ácido supera continuamente la remineralización, el esmalte se debilita y se forman lesiones y cavidades.
- Las manifestaciones típicas incluyen manchas blancas en la etapa inicial, seguidas de decoloración marrón, sensibilidad, dolor dental y caries; si progresa, pueden aparecer infecciones o abscesos.
- El uso prolongado del biberón en niños, la exposición de la raíz dental debido a la recesión gingival en los ancianos y la sequedad bucal derivada de medicamentos, enfermedades o tratamientos contra el cáncer pueden aumentar el riesgo.
- Al principio puede no haber síntomas, pero si no se trata, el daño se extiende al interior del diente, lo que puede derivar en dolor, absceso, edema facial, fiebre y, en casos graves, la pérdida del diente.
- El diagnóstico se basa fundamentalmente en la observación directa de los dientes, la evaluación con instrumentos y la confirmación de síntomas; si es necesario, se añaden radiografías dentales.
- Las lesiones iniciales pueden ser asintomáticas y no todas las lesiones requieren radiografías, por lo que los resultados del examen y la necesidad de tratamiento deben interpretarse junto con la ubicación, profundidad y síntomas de la lesión.
- El manejo incluye el uso de pasta dental con flúor, cepillado y uso de hilo dental regulares, la limitación de azúcares, almidones y meriendas frecuentes, así como revisiones periódicas, limpieza profesional y selladores dentales si es necesario.
- Para la caries inicial se considera el tratamiento con flúor; las caries formadas se restauran tras su eliminación y, en caso de afectación pulpar, se realiza un tratamiento de conducto, considerando la extracción si el diente es irreparable.