- La enfermedad renal quística es un grupo de trastornos caracterizados por la formación de quistes en los riñones, que incluye condiciones con diferentes causas y evolución clínica, como los quistes renales simples, la enfermedad renal poliquística (PKD) y la enfermedad renal quística adquirida (ACKD).
- Los factores asociados son diversos e incluyen los quistes simples relacionados con la edad, la PKD familiar o hereditaria, y la ACKD asociada a la enfermedad renal crónica y la diálisis.
- Si los quistes aumentan en número o reemplazan el tejido renal normal, pueden dañarse la estructura renal y la función de filtración; además, algunos tipos pueden presentar quistes en otros órganos.
- Inicialmente puede no haber síntomas; en la PKD pueden aparecer dolor lumbar o abdominal, cefalea, hematuria e hipertrofia renal, mientras que la ACKD también suele ser asintomática.
- La variabilidad individual puede depender de la edad, los antecedentes familiares, el tipo y número de quistes, la enfermedad renal crónica preexistente y la presencia de diálisis.
- Los quistes simples y los asociados a la ACKD generalmente pueden no ser perjudiciales, pero la PKD puede progresar hacia la disminución de la función renal e insuficiencia renal con el paso del tiempo.
- El diagnóstico se centra en pruebas de imagen como ecografía renal, TC y RM, así como en la evaluación de los antecedentes familiares, considerando de forma complementaria análisis de sangre, orina y pruebas genéticas según sea necesario.
- La mera presencia de quistes en las imágenes no permite confirmar la PKD o una enfermedad hereditaria; debe interpretarse junto con la edad, la distribución de los quistes, los antecedentes familiares, la función renal y el propósito de la prueba.
- El manejo se realiza monitorizando los síntomas, la presión arterial y la función renal de acuerdo con el tipo de quiste y el riesgo de complicaciones, tratando las complicaciones cuando sea necesario y preparando el tratamiento para la insuficiencia renal.
- No existe un tratamiento para eliminar la PKD por completo, pero es posible realizar tratamientos para reducir los síntomas y las complicaciones; si se desarrolla insuficiencia renal, se considera la diálisis o el trasplante renal.