- El estreñimiento es un estado en el que la frecuencia de las deposiciones disminuye o las heces son duras y secas, lo que dificulta su expulsión.
- La falta de fibra dietética y de líquidos, la disminución de la actividad física, la inhibición del impulso de defecar, así como algunos medicamentos y enfermedades subyacentes, pueden estar relacionados con el estreñimiento.
- Si el tránsito colónico se ralentiza o el proceso de evacuación no es adecuado, puede absorberse más agua de las heces, volviéndolas más duras y dificultando la defecación.
- Los síntomas típicos son la disminución de la frecuencia de las deposiciones, heces duras o secas, dolor durante la defecación y esfuerzo excesivo.
- El riesgo y la evolución pueden variar según la edad avanzada, el embarazo, la limitación de la actividad, los cambios en la ingesta de alimentos y líquidos, ciertos medicamentos y enfermedades neurológicas o endocrinas.
- El estreñimiento suele presentarse de forma temporal, pero la evolución varía según la persona; si los cambios en el hábito intestinal persisten, se requiere una evaluación.
- El diagnóstico se realiza mediante la evaluación de la duración y las características de los síntomas, el patrón de defecación, los medicamentos que se toman y las enfermedades previas, y se complementa con un examen físico o pruebas adicionales si es necesario.
- No es necesario defecar todos los días para que sea normal, por lo que debe compararse con el patrón de defecación habitual; cualquier cambio repentino debe explicarse durante la consulta médica.
- El manejo considera de forma progresiva el ajuste de la dieta, la hidratación y la actividad física en función de la causa y la gravedad, así como la instauración de hábitos de defecación regulares y el uso de medicamentos si fuera necesario.
- La base del manejo consiste en ajustar los factores de estilo de vida y revisar los medicamentos que pueden provocar estreñimiento; el uso de laxantes debe realizarse previa consulta con el personal médico.