- Los defectos cardíacos congénitos son un grupo de enfermedades caracterizadas por anomalías en la estructura del corazón desde el nacimiento, que pueden ocurrir en diversas partes como el tabique cardíaco, las válvulas y los grandes vasos.
- Aunque la causa no se conoce en muchos casos, pueden estar implicadas alteraciones genéticas; factores relacionados pueden incluir diabetes, fenilcetonuria y rubéola antes o durante el embarazo, el tabaquismo, la exposición a ciertos medicamentos y los antecedentes familiares.
- Las anomalías estructurales pueden afectar la función de bombeo del corazón y el suministro de oxígeno al hacer que el flujo sanguíneo sea demasiado lento, fluya en la dirección incorrecta o se obstruya.
- Las manifestaciones típicas incluyen orificios en el tabique cardíaco, anomalías valvulares y anomalías en los grandes vasos que entran y salen del corazón.
- El riesgo y el pronóstico varían según cada individuo, dependiendo del tipo, número y gravedad de los defectos, la base genética, los antecedentes familiares, el estado de salud durante el embarazo y las exposiciones.
- Los defectos leves pueden transcurrir sin síntomas, pero los defectos graves pueden manifestarse inmediatamente después del nacimiento, y algunos se detectan en la infancia o en la edad adulta; pueden presentarse cianosis, fatiga, respiración rápida o dificultosa y soplos cardíacos.
- El diagnóstico se realiza combinando ecocardiografía fetal prenatal, oximetría de pulso inmediatamente después del nacimiento, examen físico y pruebas de función cardíaca, y pruebas genéticas si fuera necesario.
- Dado que los resultados de las pruebas de cribado o de una prueba individual no pueden confirmar el alcance anatómico y la gravedad del defecto, es necesario interpretar conjuntamente los síntomas, el examen físico, las imágenes y las pruebas funcionales.
- El manejo consiste en atención cardiológica especializada adaptada al tipo y la gravedad del defecto, procedimientos, cirugía y medicación necesarios, y seguimiento a largo plazo.
- El tratamiento no es igual para todos los pacientes; varía desde la observación hasta procedimientos por catéter, cirugía cardíaca, tratamiento valvular y tratamiento farmacológico en situaciones específicas.