- El aneurisma cerebral es una condición en la que la pared de una arteria en el cerebro se dilata anormalmente; si se rompe, puede poner en peligro la vida.
- La vulnerabilidad congénita o adquirida de la pared vascular, la hipertensión, el tabaquismo, los antecedentes familiares y algunas enfermedades genéticas o vasculares pueden estar relacionados con su aparición.
- La presión del flujo sanguíneo sobre una zona débil de la pared vascular forma una expansión localizada, y el riesgo de ruptura y la compresión de las estructuras circundantes pueden variar según el tamaño, la forma y la ubicación.
- Las presentaciones típicas varían desde aneurismas asintomáticos hasta ptosis palpebral, diplopía, dolor periorbitario, midriasis y disminución de la sensibilidad o la fuerza en un lado de la cara o del cuerpo debido a la compresión nerviosa.
- El riesgo y la evolución clínica varían según el individuo, dependiendo del tamaño, la ubicación y la forma del aneurisma, así como de la edad, la presión arterial, el tabaquismo, los antecedentes familiares y las enfermedades concomitantes.
- Muchos aneurismas cerebrales no presentan síntomas hasta que aumentan de tamaño o presentan una fuga o ruptura; sin embargo, en caso de ruptura, pueden aparecer un dolor de cabeza repentino y muy intenso, náuseas, vómitos, rigidez de nuca, pérdida del conocimiento o signos de accidente cerebrovascular.
- El diagnóstico se realiza evaluando los síntomas y los factores de riesgo, seleccionando según sea necesario pruebas de imagen vascular como CTA, MRA o angiografía cerebral.
- La presencia de un aneurisma detectado en las imágenes no permite determinar por sí sola si ha habido ruptura o la necesidad de tratamiento individual; se debe interpretar junto con la calidad de la imagen, la lectura, los síntomas clínicos y el transcurso del tiempo.
- El manejo se orienta hacia la elección entre observación, control de factores de riesgo o tratamiento intervencionista, integrando la presencia de ruptura, la urgencia, el tamaño, la ubicación, la forma y el estado de salud general del paciente.
- La elección del tratamiento varía según el tamaño y la ubicación del aneurisma, la presencia de infección y si ha habido ruptura; en caso de ruptura, se requiere evaluación y tratamiento médico especializado inmediato.