- El cáncer óseo se refiere a los tumores malignos que se originan en el hueso y se distinguen de los cánceres que se han metastatizado de otros órganos al hueso.
- El cáncer óseo incluye tipos con diferentes tejidos de origen y características clínicas, como el osteosarcoma, el condrosarcoma y el sarcoma de Ewing.
- En el cáncer óseo, las células anormales proliferan en el hueso y pueden invadir los tejidos circundantes o propagarse a otras partes del cuerpo.
- El osteosarcoma puede aparecer en la adolescencia alrededor de la rodilla o el brazo superior; el condrosarcoma ocurre principalmente en la edad adulta; y el sarcoma de Ewing puede presentarse en la infancia o la adolescencia.
- El riesgo y el curso de la enfermedad pueden variar según el tipo de tumor, el sitio de origen, la edad, la extensión y el grado del tumor, los antecedentes genéticos y la exposición previa a la radiación.
- El síntoma más común es el dolor óseo, que puede ir acompañado de hinchazón, limitación del movimiento o fracturas, dependiendo de la ubicación y el tamaño del tumor.
- El diagnóstico se lleva a cabo mediante un proceso que consiste en identificar la lesión a través de un examen físico y pruebas de imagen, seguido de una biopsia y un examen patológico para confirmar el tipo y evaluar la presencia de metástasis.
- Dado que las pruebas de imagen por sí solas pueden dificultar la distinción entre lesiones benignas y metástasis óseas de otros tipos de cáncer, los resultados de la biopsia deben interpretarse junto con la información clínica y de imagen.
- El manejo se planifica en colaboración entre ortopedia, oncología médica, oncología radioterápica, radiología, patología y otros servicios, de acuerdo con el tipo y la extensión del tumor.
- La cirugía es un eje de tratamiento fundamental, y según el tipo de tumor y la situación, se puede considerar la quimioterapia, la radioterapia o la amputación.