- El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo en el que pueden repetirse episodios de manía e hipomanía y depresión, lo que puede provocar cambios no solo en el estado de ánimo, sino también en la energía, la actividad y el comportamiento.
- No se ha determinado la causa exacta, pero se explica por la participación conjunta de la predisposición genética, la estructura y función del cerebro y los factores ambientales.
- El núcleo de la enfermedad reside en la alteración de la regulación del estado de ánimo, la activación y la actividad, lo que da lugar a estados de manía o depresión, siendo el grado y la duración de la recuperación entre estos estados variables según cada individuo.
- Las manifestaciones representativas son la manía e hipomanía, caracterizadas por un estado de excitación o irritabilidad y aumento de la energía; los episodios depresivos, centrados en la tristeza, la desesperación y la pérdida de interés; o síntomas mixtos, donde ambos tipos de manifestaciones aparecen simultáneamente.
- El riesgo puede aumentar si hay familiares cercanos con trastorno bipolar, y los traumas o eventos de gran estrés pueden influir en dicho riesgo.
- Los síntomas presentan una gran variabilidad individual y los episodios pueden durar una semana o más de dos semanas; el trastorno bipolar es una enfermedad que requiere un manejo a largo plazo.
- El diagnóstico se realiza evaluando los síntomas, los cambios en el estado de ánimo y la función a lo largo de la vida, los antecedentes familiares, junto con el examen físico, las pruebas médicas necesarias y la evaluación de salud mental.
- Es difícil confirmar el diagnóstico basándose únicamente en un único episodio del estado de ánimo o en una sola prueba, y es necesario diferenciarlo de otras condiciones médicas o del uso de sustancias que puedan tener causas similares.
- El marco general del manejo consiste en combinar el tratamiento farmacológico y la psicoterapia adaptados a la situación individual, observando los cambios en el sueño, la actividad y el estado de ánimo para reducir el riesgo de recaída.
- El tratamiento actual tiene como objetivo el control de los síntomas y la prevención de recaídas, y se pueden ajustar los fármacos o las combinaciones terapéuticas según la eficacia y los efectos secundarios observados.