- Las enfermedades de las vías biliares constituyen un grupo de trastornos en los que se producen problemas en el proceso por el cual la bilis, producida por el hígado, se desplaza hacia el intestino a través de los conductos biliares, y no corresponden a una única entidad nosológica.
- Los factores relacionados pueden incluir cálculos biliares, infecciones, cáncer, anomalías congénitas, inflamación y la fibrosis resultante.
- Si las vías biliares se estrechan u obstruyen, el flujo de bilis disminuye, lo que puede afectar la digestión de las grasas y la eliminación de desechos por parte del hígado.
- Las manifestaciones típicas varían según la causa y pueden incluir dolor abdominal, ictericia debida a la disminución del flujo biliar, infección o alteración de la función hepática.
- Los síntomas y el curso clínico presentan gran variabilidad individual según la causa, la ubicación y el grado de la obstrucción, las enfermedades concomitantes, la edad y la presencia de anomalías congénitas.
- El curso puede variar desde dolor transitorio hasta colestasis persistente, inflamación y formación de fibrosis, y en algunos casos puede derivar en una disminución de la función hepática con el paso del tiempo.
- El diagnóstico se realiza evaluando la causa y la presencia u obstrucción de la vía biliar mediante la combinación de análisis de sangre y pruebas de imagen como ecografía, TC y RM, basándose en los síntomas, la historia clínica y la exploración física.
- Es difícil determinar de manera concluyente la causa y la gravedad únicamente con los resultados de las pruebas; es necesario interpretar conjuntamente los hallazgos de imagen, la función hepática, los signos de infección y la evolución clínica.
- El manejo se centra en restaurar el flujo biliar según la causa y las complicaciones, evaluar la infección, el dolor y la disfunción hepática, y facilitar la derivación a la atención especializada necesaria.
- Dado que las enfermedades de la vía biliar incluyen diversas patologías, no se puede presentar un único tratamiento común ni una posición terapéutica única.