- La artritis bacteriana es un tipo de artritis infecciosa en la que las bacterias provocan una infección dentro de la articulación; también se conoce como artritis infecciosa, artritis purulenta o artritis séptica.
- La infección articular puede originarse por la diseminación de una infección desde otra parte del cuerpo, y el agente bacteriano causal así como la vía de infección pueden variar según la persona.
- Cuando las bacterias penetran en la cavidad articular, se desencadena una respuesta inflamatoria inmunitaria que provoca inflamación en la membrana sinovial y en el líquido sinovial; si el tratamiento se retrasa, el cartílago y la estructura articular pueden resultar dañados.
- Pueden presentarse síntomas característicos como dolor intenso en la articulación infectada, eritema e hinchazón, fiebre, escalofríos y dificultad para mover la articulación.
- Factores como la edad avanzada, la inmunosupresión, la diabetes, las enfermedades articulares preexistentes, las cirugías o inyecciones articulares, así como las infecciones cutáneas o sanguíneas, pueden aumentar el riesgo; no obstante, el riesgo real y la evolución clínica presentan una gran variabilidad individual.
- Los síntomas pueden iniciarse de forma súbita e intensa, pero su patrón varía según la causa y el estado del paciente; si el tratamiento se retrasa, puede persistir una disminución de la función articular.
- El diagnóstico se basa en la historia clínica y el examen físico, mediante la revisión conjunta de análisis de sangre, orina y líquido articular, utilizando estudios de imagen de forma complementaria si es necesario.
- Dado que puede ser difícil confirmar o descartar una infección basándose únicamente en un resultado de prueba, este debe interpretarse junto con los síntomas, los hallazgos del examen físico, los resultados de los cultivos y el momento de la administración de antibióticos.
- La clave del manejo consiste en evaluar rápidamente la infección, iniciar un tratamiento antimicrobiano adecuado a la causa y, si es necesario, considerar el drenaje del líquido articular o procedimientos quirúrgicos.
- El tratamiento se centra generalmente en la administración de antibióticos según el criterio del equipo médico y el drenaje de la articulación infectada; dependiendo de la gravedad y la causa, puede requerir hospitalización y cirugía.