- La disautonomía es un grupo de trastornos en el que se producen anomalías en el sistema nervioso autónomo, el cual regula funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la contracción y relajación de los vasos sanguíneos, la respiración y la deglución.
- La disautonomía puede presentarse de forma aislada o puede aparecer de forma secundaria debido a otras enfermedades, como la enfermedad de Parkinson, la diabetes o enfermedades relacionadas con el alcohol.
- Cuando la regulación autonómica se ve afectada, las funciones cardiovasculares, digestivas, de sudoración y urinarias pueden no responder adecuadamente a situaciones como cambios de postura, la alimentación, el ejercicio o el calor.
- Las manifestaciones típicas pueden incluir anomalías de la presión arterial, problemas de la función cardíaca, dificultades para respirar o tragar, y disfunción eréctil en los hombres, entre otras.
- Los síntomas y la progresión varían significativamente entre individuos según la enfermedad subyacente, las áreas del sistema nervioso autónomo afectadas, la edad, las comorbilidades y los medicamentos que se toman.
- Algunas formas pueden ser transitorias o mejorar si se trata la enfermedad subyacente, pero otras pueden empeorar con el tiempo y pueden poner en peligro la vida si afectan la función cardíaca o respiratoria.
- El diagnóstico se basa en la revisión de la historia clínica y los medicamentos, la evaluación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca al cambiar de posición y el examen neurológico; si es necesario, se añaden pruebas de la función autonómica y exámenes de la enfermedad subyacente.
- Dado que es difícil confirmar todos los trastornos del sistema nervioso autónomo con una sola medición de presión arterial/pulso o una única prueba, los resultados de los exámenes deben interpretarse junto con los síntomas y los cambios a lo largo del tiempo.
- El manejo se realiza mediante la combinación del tratamiento de la enfermedad causal cuando es posible, junto con ajustes en el estilo de vida y tratamientos específicos para cada síntoma, con el fin de mejorar los síntomas y la función.
- Dado que no existe una cura única para muchas formas, el objetivo del tratamiento es mejorar el curso según la causa y reducir los síntomas y el riesgo de complicaciones.