- La afasia es un trastorno del lenguaje que dificulta hablar, escuchar y comprender, leer o escribir debido a daños en las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje.
- La afasia ocurre más comúnmente como resultado de un accidente cerebrovascular, pero también puede ser causada por lesiones cerebrales, tumores cerebrales, infecciones o inflamación cerebral y enfermedades neurodegenerativas progresivas, incluida la demencia.
- Dependiendo de la zona del cerebro dañada y la gravedad de la lesión, las funciones de expresión, comprensión, lectura y escritura del lenguaje se ven afectadas de manera diferente.
- Los patrones típicos incluyen dificultad para expresar pensamientos oralmente o por escrito, dificultad para comprender el significado de lo que se dice o escribe, pérdida de casi todas las funciones lingüísticas y dificultad para encontrar las palabras adecuadas.
- La afasia puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente después de los cuarenta años; el curso de la recuperación y las funciones pueden variar según la causa, la localización y la extensión del daño, la edad y el estado de salud general.
- Puede iniciarse de forma súbita tras un accidente cerebrovascular o una lesión cerebral, y aparecer gradualmente en casos de tumores cerebrales o enfermedades cerebrales progresivas; algunos casos mejoran, pero otros pueden persistir a largo plazo.
- En el diagnóstico, se evalúa la comprensión y la expresión del lenguaje y, según sea necesario, se realizan exploraciones neurológicas, neuroimágenes como resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC), y pruebas especializadas para evaluar las capacidades de habla, lectura, escritura y comprensión.
- Dado que los resultados de las pruebas pueden verse afectados por la fatiga, la atención, la educación y el trasfondo lingüístico, así como por problemas cognitivos o motores concomitantes, no se determina la función actual ni la posibilidad de recuperación basándose únicamente en una sola prueba o imagen.
- La clave del manejo consiste en realizar rehabilitación del lenguaje mientras se evalúa y trata la enfermedad subyacente, ajustar el entorno de comunicación con la familia y utilizar medios de comunicación aumentativa y alternativa si es necesario.
- No existe una única cura aplicable a todos los casos, pero la terapia del lenguaje se utiliza para ayudar a mejorar la función lingüística y la capacidad de comunicación.