- Las neoplasias anales constituyen una categoría de enfermedades que hace referencia a los tumores que se originan en el tejido anal, y pueden incluir tanto tumores benignos como malignos.
- La infección por VPH de alto riesgo es uno de los factores asociados más importantes; la inmunosupresión, el tabaquismo, tener múltiples parejas sexuales, la práctica de sexo anal y los antecedentes de cáncer de vulva, vagina o cuello uterino también pueden estar relacionados con el riesgo.
- Fundamentalmente, se trata de un proceso en el que las células anormales proliferan sin control, pudiendo invadir los tejidos circundantes o diseminarse a otras zonas.
- Los síntomas característicos pueden incluir sangrado anal o rectal, masas perianales, dolor o sensación de presión, prurito, secreciones y cambios en los hábitos defecatorios.
- El riesgo puede variar según la persona, dependiendo del tipo de VPH y la persistencia de la infección, el estado inmunológico, el tabaquismo, los antecedentes de cáncer relacionado y los patrones de exposición sexual.
- Los síntomas pueden ser evidentes, como el sangrado o el dolor, o presentarse como masas, prurito, secreciones o incontinencia fecal; por lo tanto, no es posible determinar la extensión o la progresión de la enfermedad basándose únicamente en los síntomas.
- El diagnóstico combina la revisión de la historia clínica y los síntomas, el tacto digital rectal, la anoscopia, la anoscopia de alta resolución, la proctoscopia o la evaluación por ecografía, y se confirma mediante biopsia si es necesario.
- Dado que el sangrado o la presencia de masas pueden ocurrir en diversas enfermedades anales y rectales, el cáncer no se confirma únicamente con los hallazgos del examen o las anomalías en las pruebas de detección, sino que se debe interpretar la biopsia cuando sea necesario.
- El manejo se realiza mediante la evaluación conjunta de la extensión y el grado de progresión de la enfermedad, el estado de salud general y las preferencias del paciente, ajustando la confirmación del diagnóstico, la elección del tratamiento, el control de los factores de riesgo y el seguimiento.
- Los métodos de tratamiento mencionados actualmente incluyen radioterapia, quimioterapia antineoplásica y cirugía; la elección del método dependerá del estadio, el estado de salud y las preferencias.